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Este domingo, 13 de junio, la expresidenta Jeanine Áñez cumple 54 años de edad. La fecha coincide con los tres meses que lleva encarcelada en La Paz.

La segunda mujer en la historia de Bolivia que asumió el mando presidencial, después de Lidia Gueiler Tejada, cumple años este domingo tras las rejas, acusada por los delitos de terrorismo, sedición y conspiración por la salida de Evo Morales del poder, en noviembre de 2019. Esta semana le ampliaron los delitos a incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la CPE y las leyes.

El jueves, Áñez se declaró en “total indefensión” a través de un comunicado que sus allegados publicaron en las redes sociales. “Como no hay sustento para sostener las acusaciones, inventan nuevos tipos penales para mantenerme presa y me siento en total indefensión”, indica.

Poco después, volvió a sufrir complicaciones en su salud. Sus signos vitales presentaron principalmente dos anomalías: una elevada frecuencia cardiaca de 106 latidos por minuto, y la presión arterial en 180/110 (lo normal es 120/80).

presentó parestesia (adormecimiento) en miembros superiores con entumecimiento de ambas manos.

Revelaciones

La expresidenta Áñez reveló en su declaración ante la Fiscalía que el 11 de noviembre de 2019, un día antes de llegar al poder, se reunió con Luis Fernando Camacho y Marco Pumari —entonces líderes de las organizaciones cívicas de Santa Cruz y Potosí— en el hotel Casa Grande de La Paz.

Declaro que ella llegó a La Paz el 11 de noviembre para “contribuir también a una salida constitucional” al vacío de poder que se produjo cuando Morales renunció a la Presidencia, tras un informe de la OEA que identificó irregularidades en las elecciones realizadas en 2019. En su declaración, que se produjo entre el 7 y 8 de junio en el penal de Miraflores, la exmandataria relató que llegó a La Paz en un vuelo de Amaszonas junto al senador Óscar Ortiz, quien fue su correligionario en el opositor Demócratas.

Recordó que cuando aterrizó en El Alto tuvo que ser trasladada en un helicóptero hasta el Colegio Militar porque los accesos a esa terminal habían sido cerradas por los seguidores de Morales.

La idea de esa operación era llegar a la sede de la Asamblea Legislativa, según recordó, para viabilizar esa salida junto con la bancada del MAS.

“Camacho me mandó a decir que previo a acudir a la Asamblea era preciso que nos encontremos; llegando al hotel subí yo sola; allí estaban como ocho personas: Marco Pumari, Jerjes Justiniano Atalá, Luis Fernando Camacho; al resto no los conocía”, afirmó.

“Me dijeron que era un movimiento ciudadano, que no eran de ningún partido político; que buscaban una sucesión constitucional para pacificar al país. Me dijeron que si yo estaba allí era porque mi cargo es lo más apegado a la Constitución, que es la segunda vicepresidencia de la Cámara de Senadores”, puntualizó la exmandataria según el texto al que accedió EL DEBER. Dijo que también se reunió con quien fue su exministro, Arturo Murillo.

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