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Los jóvenes de las plataformas ciudadanas se sienten cada vez más decepcionados de los partidos políticos. Después de más de un año de estar juntos, ahora, con los resultados obtenidos en las elecciones generales, los jóvenes que conforman este activismo ven que no se los tomó en serio y que también intentarán utilizarlos en las elecciones de subnacionales.

“A los activistas que hemos tenido mayor palestra simplemente nos usan para rellenar sus listas, peor a las mujeres por la famosa ley de paridad de género, somos las más dulces, pero no les interesa que participemos en las tomas de decisiones ni en las estructuras principales”, reclamó María Belén Mendívil, de la plataforma Me comprometo Bolivia. 

Aseguró que recibió la llamada de un partido, pero ella exigió ciertas condiciones para que respeten su experiencia profesional. La activista lamentó que esas condiciones no son las adecuadas para las estructuras políticas. “Sabemos que muchos partidos tienen un costo a pagar, por ejemplo, para postular al Senado tenía un costo de $us 200.000, la mitad para gastar en la campaña y la otra mitad para el partido. Lo último que se fijan es si uno es un potencial importante para aportar con ideas”.

Mendívil adelantó que se está comenzando a tramitar una agrupación ciudadana compuesta por jóvenes y que esperan que sea aprobada para participar en las elecciones subnacionales que se realizarán el 7 de marzo de 2021.

Para Xiomara Klinsky, de la plataforma Siglo XXI, esta figura se produce porque los políticos de siempre no quieren soltar el poder. “Hay personas que están en la política desde hace más de 20 años y pretenden estar en la palestra, por lo que no dan espacio a los jóvenes”.

La activista ve que la nueva generación ha sido utilizada como una “escalera” y que muchos de los que participaron en los comicios nacionales ya están saltando a las subnacionales. “Es un sistema de vida que esta gente tiene”.

En el caso de Gabriela Franco, de Resistencia Femenina, que se postuló como candidata a representante supraestatal por Creemos, pero renunció antes de la elección, afirmó que en su caso no sintió que estaban de relleno, pero que efectivamente la mayoría de las activistas estaban de suplentes y que los titulares eran personas con experiencia en el campo.

“No me pareció muy bien, pero no era un tema de que yo quería ser titular o suplente, porque nosotros queríamos trabajar. Entré con otra dupla, pero, al final, en el proceso terminaron cambiando las listas, eso fue medio raro. No hubo una línea. Quedé disconforme con mi equipo de trabajo, no me sentía cómoda”, relató Franco que decidió alejarse.

Se terminan imponiendo

“Dependiendo de la agrupación o partido, un grupo prevalece por sobre el otro, pero la regla es que los tradicionales se terminen imponiendo, ya sea por factores económicos, habilidades tácticas o, porque los nuevos y no tan nuevos pecaron de ingenuos”, es la lectura que realiza el politólogo José Orlando Peralta.

Para el analista, las elecciones subnacionales serán, nuevamente, el momento para que las diversas generaciones de actores se pongan de acuerdo o, en su defecto, disputen las candidaturas.

“Un cribaje ideal sería pensamiento nuevo versus pensamiento viejo, sin embargo, una de las contradicciones recurrentes en los procesos electorales contemporáneos es que se ha reducido a actores políticos tradicionales contra jóvenes emergentes, sin que ello implique la gestación de un pensamiento político acorde al siglo XXI”, dijo.