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Una semana después de volver al país, Evo Morales asumió la presidencia del Movimiento Al Socialismo. 

Ayer, luego de una reunión con dirigentes de organizaciones sociales y su partido, el hombre que más años gobernó el país dio muestras de que no está en su libro la palabra jubilación y luego de anunciar que asume nuevamente su cargo en el partido azul, convocó a un ampliado este sábado en Cochabamba en el que deben estar los dirigentes principales, incluidos Luis Arce, presidente del Estado, y David Choquehuanca, vicepresidente. 

Las formas en las que Morales convocó a los gobernantes ya provocó la reacción de representantes de los dos partidos restantes de la Asamblea, que aseguran que el exmandatario toma decisiones en el nuevo gobierno masista.

Morales mismo fue el encargado de anunciar su nuevo cargo, en un comunicado ante la prensa ayer en Cochabamba. Allí explicó que había mantenido una reunión con dirigentes del MAS para evaluar la victoria electoral del 18 de octubre y que a partir de ese momento tomaba posesión de la presidencia del partido.

Luego repasó su regreso al país, después de un año de refugio político entre México y Argentina, hacia donde partió el 11 de noviembre de 2019, luego de renunciar a la Presidencia, obligado por una protesta nacional de 21 días, un motín policial y la sugerencia de las Fuerzas Armadas de que deje su cargo.

“Saludar al pueblo boliviano por intermedio de ustedes, qué interesante el recibimiento a Evo después de un año de refugio, simpatizantes, todos, organizados y movilizados”, dijo y comenzó a sumar. 

Calificó de “impresionante” su recibimiento en Villazón, admitió algunas dificultades en Tupiza, dijo que tuvo 13 actos de recibimiento en Oruro, que incluso no pudo asistir a cuatro que se improvisaron y que ya el 11 de noviembre, en Chimoré, allí donde lo despidieron 10.000, lo esperaban, según sus cuentas, un millón y medio de almas. “Eso no se había visto nunca en la vida. Si sumamos 9 y 10, más de dos millones”, calculó.

Fue después de esas sumas que anunció el ampliado del MAS-IPSP y lo calificó como el movimiento político más importante del país. Citó para ese encuentro del 21 de noviembre a las cabezas de los campesinos, interculturales, bartolinas e indígenas del altiplano, nucleados en Pacto de Unidad, pero también a dirigentes departamentales de esas organizaciones y a la dirigencia del MAS. A ello sumó una invitación al presidente Luis Arce, el vicepresidente, David Choquehuanca, los presidentes de las cámaras de la Asamblea Legislativa, gobernadores y alcaldes de todo el país.

Explicó que la reunión es para hacer una breve evaluación de la victoria del MAS sin él en la papeleta, pero sobre todo para sentar las bases de la siguiente elección. “A partir del sábado estarán todos movilizados para elegir y consensuar candidatos”, dijo.

Ahí comenzó a marcar territorio. Dijo que el MAS tiene visión de país, una agenda no solo hasta 2025 sino hasta 2030 que debe ser aplicada por quien sea que esté en el Gobierno y advirtió a sus militantes: “Primero está nuestro movimiento político, segundo nuestro programa de gobierno, un programa del pueblo, tercero vienen los candidatos, quien va a ejecutar los programas, proyectos productivos, son las autoridades”, aclaró.

Hasta el momento, Arce y Choquehuanca no se han visto con Morales y no los han mencionado en actos públicos (Arce lo saludó vía Twitter) y se desconoce si ambos acatarán la convocatoria del líder de su partido.

Las críticas

Para Centa Rek, senadora de Creemos, se ve mal que Evo Morales busque, según ella, de cualquier manera demostrar cómo toma el mando del partido y del país. “No cesa en su decisión de ser la figura principal en Bolivia, no toma para nada en serio que Arce y Choquehuanca sean presidente y vicepresidente, trata de estar por encima de ellos, por eso decide convocarlos”, aseguró.

Para la sicóloga, Morales trata de mostrar que siempre va a estar por encima de ellos y cree que no es algo positivo para el presidente y vicepresidente. “No nos podemos librar de la figura poderosa de Evo Morales”, criticó.

En la misma línea, Jairo Guiteras, vocero y diputado de Comunidad Ciudadana, asegura que esto demuestra que el que está gobernando el país es Evo Morales. Asegura que en su papel de jefe político define cargos dentro del gobierno de Arce y pone como ejemplo la designación de Wilfredo Chávez como procurador del Estado, cuando antes había sido abogado del expresidente, además de la posesión de Patricia Hermosa, quien fuera jefa de gabinete de Morales, como directora del Servicio General de Identificación Personal (Segip). “Hemos exigido al presidente Arce y al vicepresidente Choquehuanca que nos digan cuál es el rol que juega Evo Morales. Alguien que está acusado por el gigantesco fraude del año pasado no puede ser que esté controlando una fuerza política”, criticó.

Aseguró que ellos no se quedan en la protesta y que han realizado una petición de informe por escrito a Chávez, para saber si representó a Morales en los casos en los que el Estado boliviano era denunciante. Si así fuera, para Comunidad Ciudadana el exabogado de Morales no podría seguir en el cargo.