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Rafael Quispe, ‘El Tata’, protagonizó ayer una marcha ‘encadenado’ en La Paz contra la condena que la semana pasada emitió un juzgado, dentro del proceso por acoso político que le inició la dirigente del MAS, Felipa Huanca.

El candidato a la Gobernación de La Paz por la agrupación ‘Somos Pueblo’ llegó con las manos atadas hasta el frontis del Ministerio Público, luego descendió por las principales avenidas de la ciudad y pasó por puertas de la cárcel de San Pedro.

El exdiputado anunció que apelará la sentencia de dos años de privación de libertad. “Acá estoy, aprehéndanme y llévenme a la cárcel. No me voy a esconder, no soy como otros que se escaparon a Argentina o se metieron a las embajadas”, desafió.

Quispe fue procesado por involucrar a Huanca dentro de la investigación por el millonario desfalco en el Fondo Indígena, hecho que perjudicó sus intenciones de ser gobernadora de La Paz.

El postulante descartó acogerse al “perdón judicial”, que beneficia a quienes tienen penas menores o iguales a los dos años de privación de libertad y dijo estar dispuesto a enfrentar "lo que venga". “No voy a tramitar ningún perdón judicial porque eso sería aceptar que cometí un delito”. Criticó que mientras a él se lo condena por denunciar corrupción, el MAS aprobó una amnistía para quienes quemaron los buses PumaKatari y la justicia dejó sin efecto la sentencia contra Édgar Patana.

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