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Chino Tapia 

Daniel Farrar llegó el 13 de enero, inmediatamente después se puso a trabajar esperanzado en que su primera experiencia de trabajo en Bolivia tenga los mejores resultados, como ya los obtuvo en Paraguay.

Es hijo de una boliviana y un uruguayo que se fueron a radicar a Estados Unidos, donde nació Farrar. Luego, a un año de su nacimiento, debieron trasladarse a Paraguay (por eso ese claro acento guaraní), país del que adoptó su nacionalidad, aunque también lleva la boliviana por su mamá.

Como futbolista solo fue amateur, jamás jugó profesionalmente. Sin embargo, sabía que lo suyo era este deporte; por ello comenzó a prepararse para ser entrenador desde los 18 años. Ingresó a la Escuela de Directores Técnicos de Paraguay y al mismo tiempo recibió capacitación en cursos sobre táctica que pudo hacer vía on line en Real Madrid y Barcelona de España. También visitó varios clubes argentinos para seguir los entrenamientos diarios sobre el terreno.

La primera oportunidad que tuvo para dirigir en el ámbito profesional se dio en plena pandemia de Covid, en Venezuela, experiencia que considera muy rica porque fue conocer otra cultura y otro fútbol.

Pero la vida le tenía más que una grata sorpresa en Paraguay, donde fue contratado por River Plate en 2016. Tenía solo 30 años y se convirtió de esta manera en el entrenador profesional más joven de la historia de ese país.

Los buenos resultados obtenidos en el cuadro de la banda roja le dieron prestigio.

Fue campeón con River Plate y subcampeón en 12 de Octubre. Además, ascendió a dos equipos a la Primera División y cumplió buen trabajo en otros clubes de Segunda División, como Liberación.

Luego lo contrató Sol de América, con el que clasificó a torneos internacionales.

Pero hay un dato muy llamativo, que no se puede pasar por alto en este mundo del fútbol, es el sobrenombre que le acompaña desde hace algún tiempo: “Guardiolita”.

Él mismo explica cómo se dio esta situación.

“Un periodista de Paraguay, al no tener información sobre mi persona cuando fui presentado como técnico de River Plate, investigó mi paso anterior por la Escuela del Barcelona; una frase que utilizaba Guardiola por aquella época estaba en mi Twitter y también decía que me gustaba el estilo del español, y por eso se me quedó aquello de Guardiolita”, cuenta Daniel .

Después, el equipo mostró un buen juego, hizo muchos goles, era muy ofensivo, y la premisa del buen juego, razón suficiente para endosarle el apodo famoso. “Siempre guardando las diferencias entre Guardiola y mi persona. No me molesta ni me incomoda que me llamen así, me es indiferente. Yo considero a Pep Guadiola como uno de los mejores entrenadores del mundo; hoy estoy muy lejos de ese entrenador que me gustaría ser en algún momento porque aún estoy en crecimiento”, dice.

Aunque la comparación con un gran entrenador lo enorgullece, reconoce que no siempre es posible jugar de la manera que caracteriza a la escuela guardiolistas. “Realmente mi fútbol en este momento no se parece en nada al de Guardiola por los equipos que me ha tocado dirigir; son equipos que necesitan resultados a cualquier manera, intentan jugar bien, pero también hay prioridades, como el resultado, pero el buen juego llegará después porque tenemos que enfrentar a equipos muy grandes y de mucha jerarquía”.

¿Cómo le gusta que jueguen sus equipos?

-Siempre voy a buscar ser protagonista por sobre todas las cosas, con o sin balón, saber cuándo atacar y cuándo defendernos, cuándo ser directos, cuándo tener la pelota. Me interesa que los jugadores sepan cuándo y cómo hacer las cosas.

¿Sigue la línea de algún otro entrenador famoso?

- Además de Guardiola, Diego Simeone en la parte defensiva creo que es un grande, muy motivador; también la agresividad de Jürgen Klop. Ellos son los tres referentes de lo que a mí me gusta del fútbol.

 Y aterrizando en nuestra realidad, ¿qué encontró en Real Santa Cruz?

-Sé que es un equipo tradicional en Bolivia, que aún está en crecimiento y con mucho margen para seguir creciendo. Ojalá nosotros podamos poner nuestro granito de arena para que siga evolucionando y que podamos cumplir los objetivos. Es un club humilde pero trabajador, con un gran grupo humano, quienes por sobre todas las cosas son buenas personas.

¿Cómo quiere que juegue Real bajo su mando?

-Real, antes que una intención de juego va a buscar sacar resultados, ya sea con buen juego o con un juego más o menos o con un juego malo porque nuestra prioridad número uno es sacar buenos resultados. Posteriormente vamos a buscar jugar bien, que haya una idea definida con posesión (de pelota), siendo un equipo agresivo, que presione alto, que se defienda bien. Poco a poco le iremos danto nuestra identidad de juego y con ese buen juego los resultados irán llegando de una manera más fácil.

¿Cómo piensa manejar el tema de la altura?

-La idea es ser inteligentes, estratégicos. Sabemos que la altura va a ser un factor complicado para nosotros, pero contamos con gente capacitada en el cuerpo médico, preparadores físicos y gente de apoyo con quien vamos a hacer las cosas de la mejor manera, sabiendo que siempre a los equipos de Santa Cruz les cuesta ir a la altura, conociendo las dificultades fisiológicas que eso implica. Vamos a trabajar buscando que ese factor afecte lo menos posible en lo anímico y en lo futbolístico.

 ¿Y el plantel con que cuenta…?

-Tenemos treinta jugadores, más arqueros; estamos con jugadores de la casa, juveniles, algunos de los cuales se mantendrán y de ello dependerá del número de refuerzos que buscaremos.

 ¿Sobre los refuerzos, qué piensa?

-Vamos a utilizar los seis cupos de extranjeros. El equipo ya cuenta con algunos del año pasado, de muy buen nivel y rendimiento en el campeonato. Vamos a contratar algunos más.

¿Qué zona le gustaría reforzar?

-Nos falta incorporar un jugador por línea. Si bien considero que tenemos ya la base del equipo, incorporar uno u otro futbolista implica más responsabilidad dentro del plantel, más exigencias, más competencia interna sana.

Finalmente, ¿qué opina del fútbol boliviano?

-Que ha ido en crecimiento a nivel general. Algunos clubes han hecho que el fútbol boliviano sea más atractivo, con poder económico bastante alto. Y la dificultad geográfica hace que se preparen de mejor manera, obligando al jugador a ser cada vez más profesional.



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