La minería boliviana atraviesa una de sus semanas más trágicas del año. Seis nuevos trabajadores murieron en distintos centros mineros de Potosí, elevando a 92 el número de fallecidos en lo que va de 2026 en ese departamento. Los decesos se registran de manera paralela al hecho ocurrido en la Empresa Minera Huanuni, en Oruro, donde perdieron la vida dos militares y un guardia de seguridad durante un operativo contra presuntos ‘jukus’ (ladrones de mineral).
La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de Potosí informó que las seis nuevas muertes ocurrieron en diferentes yacimientos y respondieron a las principales causas que históricamente cobran vidas en los socavones: caídas a gran profundidad, inhalación de gases tóxicos y accidentes con equipos de trabajo.
El director departamental de la Felcc de Potosí, coronel Henry Torrico, detalló que uno de los casos se registró en la Cooperativa Minera Cerro Rico, sección Ánimas, donde un trabajador falleció tras precipitarse aproximadamente 40 metros desde una ‘bota’, recipiente utilizado para el traslado de personal y materiales.
Otro accidente ocurrió en la mina Nueva Calamarca, donde un minero cayó cerca de 70 metros al interior de un cuadro, perdiendo la vida de forma instantánea.
En el municipio de Cotagaita, dentro de la mina Lajta Chimpa, dos trabajadores murieron por la inhalación de gases tóxicos acumulados en una galería subterránea, mientras que otras dos víctimas fallecieron en la mina Rey de Dios, sección Teo, luego de la caída de un winche cuando concluían su jornada laboral.
Una cifra que sigue creciendo
Con estos seis nuevos casos, la cantidad de fallecidos en minas de Potosí asciende a 92 personas durante 2026, una cifra que mantiene la preocupación de autoridades y organizaciones vinculadas a la seguridad laboral en el sector extractivo.
Los reportes policiales señalan que la mayoría de las víctimas corresponde a trabajadores de cooperativas mineras que realizan labores en condiciones de alto riesgo.
Los informesde la División Homicidios de la Felcc establecen que las principales causas de muerte continúan siendo las mismas de gestiones anteriores.
Entre ellas figuran la presencia de gases tóxicos, conocidos entre los trabajadores como "bochorno" o acumulación de monóxido de carbono, las caídas desde grandes profundidades por fallas en winches o sistemas de descenso, además de derrumbes y desprendimientos de roca dentro de los socavones.
Las autoridades también advirtieron que estos accidentes continúan ocurriendo pese a la implementación, a principios de julio, del Plan de Acción Conjunto Interinstitucional impulsado por la Fiscalía General del Estado para reducir la siniestralidad en las operaciones mineras.
La tragedia se extiende a Oruro
Los nuevos fallecimientos en Potosí se producen en medio de otro hecho que enluta al sector minero del país.
El fin de semana, un operativo contra presuntos ‘jukus’ en el cerro Posokoni, de la Empresa Minera Huanuni (Oruro), terminó con la muerte de tres personas: dos militares y un guardia de seguridad, además de varios heridos. La Fiscalía investiga el caso por homicidio para establecer si el contingente fue víctima de una emboscada durante el patrullaje.
La sucesión de tragedias en ambos departamentos vuelve a poner en el centro del debate las condiciones de seguridad en los centros mineros bolivianos y la necesidad de reforzar los controles para evitar que las cifras de víctimas continúen aumentando en una de las actividades económicas más peligrosas del país.