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Cosas del destino. Real Santa Cruz estuvo cerca, muy cerca de consagrarse campeón nacional por primera (y única) vez en 1986. El domingo 16 de marzo de ese año pudo ser, pero no fue porque el árbitro vio falta en la jugada en la que Juan Ernesto Lezcano anotaba el gol del triunfo y lo anuló porque vio una infracción que el famoso VAR de hoy habría ayudado a enmendar aquel error histórico.

Ese día Real Santa Cruz definía el título con Bolívar en Cochabamba, considerado escenario 'neutral' para las finales. Época en la que los ganadores de los dos torneos se enfrentaban para decidir quién sería el campeón de la temporada.

Te juró que no cometí falta, porque cuando la pelota viene de arriba, el arquero salta y la escapa. Solamente puse la cabeza sin tocarlo a Acasuzo, y entra. Quiero ver las filmaciones para salir de toda duda”, decía el salteño en los vestuarios del estadio Félix Capriles, con la derrota consumada y el título en manos de Bolívar.

Después despotricaba contra el árbitro Óscar Ortubé. “Siempre nos ha perjudicado”, protestaba el atacante mascullando bronca e impotencia.

Nadé y me ahogué en la orilla, dijo alguna vez Jorge Valdano para ejemplificar un esfuerzo vano. A los albos les pasó algo parecido. Armaron un equipo importante, con Chichi Romero, Emilio Ludueña, el mencionado Lezcano, Chocolate Farías, Jesús Reynaldo, Tatú Padilla, el salteño Armengot, Luis Aguirre, Lorgio Antelo, Sergio Rivero, Arauz, Calderón, Wilson Pereira, Álvaro Peña, dirigidos por el chileno don Andrés “Chuleta” Prieto. 

Había luchado toda la temporada hasta que consiguió llegar a donde nunca antes lo había hecho, a una final de campeonato, que a la postre sería la única en sus cincuenta y nueve años de vida. La jugada es un mal recuerdo.

El partido fue parejo, aunque aquel Bolívar conformado por Acasuzo, Soria, Borja, Carlos López, Baldessari, Ferrufino, Figueroa, Pérez, Vargas Céspedes, Orellana y Bonilla, entre otros, desaprovechó claras ocasiones en la primera etapa.

Real reaccionó, mejoró en el segundo tiempo, dominó y tuvo las suyas. Hasta que llegó aquella jugada en el primer tramo del complemento, en el minuto 16. 

Tiro de esquina desde la derecha ejecutado por el zurdo brasileño Farías. La pelota llega a la mitad del área chica, el peruano Acasuzo trata de ‘descolgarla’, y se le escapa con Lezcano al acecho. El argentino aprovechó el error del golero y marcó de cabeza el gol que acercaba a Real Santa Cruz al título.  

Pero el árbitro paceño Óscar Ortubé vio falta del atacante contra el golero y anuló la conquista, en una polémica decisión. Lezcano hasta hoy sigue convencido de que fue una acción legítima y el árbitro se equivocó. 

“Me acuerdo muy bien, fue un centro (de Jorge Luis Farías), (Eusebio) Acasuzo quiere agarrar la pelota, se le escapa la pelota de las manos; yo entro de frente, me elevo y pego el frentazo. Fue un gol legítimo. Realmente no sé qué cobró el árbitro; le pregunté y no supo qué contestar, y nos volvimos locos todos”, dice Lezcano desde Orán, Argentina, donde radica, recordando aquel momento que no se le borra de la memoria.

Real Santa Cruz y Bolívar fueron a la definición por penales. El equipo paceño fue más certero que el cruceño y se quedó con el campeonato nacional 1985.

El delantero, que después emigró al Deportivo Cali de Colombia, Emelec de Ecuador y luego militó en Oriente Petrolero, San José y Wilstermann, sigue lamentando no haber podido lograr el título.

“Fue una pena muy grande, una congoja que me duró mucho tiempo, muy triste, la verdad. Creo que éramos merecedores de ese campeonato. Lo ganamos con toda la honestidad y el buen fútbol por el gran equipo que teníamos. No sé qué quiso hacer este hombre, favorecer a un equipo de la talla de Bolívar, que no lo necesitaba”, sostiene Lezcano con la amargura a cuestas.

“Tengo contacto con el Chemo Acasuzo, nos saludamos. Y le digo siempre, qué gol que me anularon, y reconoce que no hubo falta, que se le fue la pelota de las manos, en cuestión de segundos. Ni lo toqué. Están las imágenes”, agrega con dejo de impotencia porque sabe que la historia no se puede cambiar.

“Fue injusto, sin embargo Real Santa Cruz se puso los pantalones largos”, decía el presidente del club, don Osvaldo Gutiérrez, invadido por la tristeza.

Diez años después, Real Santa Cruz volvió al mismo escenario ante otro rival paceño, The Strongest, a definir el Torneo Apertura. Esta vez acertó en los penales y se quedó con el torneo, pero no era lo mismo, porque ese logro no otorgaba el título de campeón nacional.

Hoy, los albos están lejos de esos logros. Por eso les cuesta sacarse ese amargo sabor de la derrota.

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