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Hay buenas nuevas en Real Santa Cruz. El estadio albo ha tenido notorios cambios que podrán ser estrenados cuando vuelva el fútbol en el país.

Lo primero que salta a la vista es el campo de juego, que luce un pasto uniforme y bien cuidado por la ampliación del sistema de riego y el trabajo de la empresa a cargo del ingeniero Mauricio Arana.

Y hay más obras. Luis Arósquita, encargado de la comisión de infraestructura del directorio de Carlos Sánchez, informó que un similar trabajo se hizo en la cancha B de la sede; además, se amplió de 18 a 33 jugadores las dos casamatas para los jugadores suplentes y miembros del cuerpo técnico; se construyó la sala de prensa, se reforzó la estructura de las graderías del sector de preferencia, se refaccionaron los camarines y se procede al pintado interno y externo del estadio.

“En veinte días podemos terminar todas las obras que nos hemos propuesto para tener un estadio a punto para los partidos oficiales del campeonato. Solo esperamos la fecha de la reanudación para reforzar la mano de obra”, dijo Arósquita, quien explicó que la cuarentena por la pandemia atrasó el avance de las refacciones.

Arósquita informó que entre los trabajos que se viene haciendo en la cancha y el resto de obras, el club tendrá un gasto aproximado de 50 mil dólares.

“Real Santa Cruz volverá a jugar de local en su estadio. Lo podrá hacer solo de día porque el próximo reto será colocar las nuevas luminarias, que es un gasto más fuerte”, anticipó el directivo realista.