Escucha esta nota aquí

Durante los últimos seis meses viene repitiendo el ritual. Los fines de semana se sienta frente al televisor y mira las repeticiones de los partidos de Blooming en la División Profesional. De lunes a viernes, los revive en las redes sociales. Llora por las derrotas y celebra las victorias, como si fuera la primera vez que las estuviera viendo. Melissa Viruez Rodríguez, de 24 años, nació con el ‘corazón celeste’ y su pasión se mantiene intacta, aunque hace medio año que no puede presenciar un partido porque el torneo Apertura fue suspendido a causa de la pandemia, y no tiene fecha de reinicio.

Viruez no quiere ni imaginarse que no podrá asistir al estadio cuando vuelvan a disputarse los encuentros oficiales. Nunca ha faltado a ningún partido de local de su equipo, pero esta vez el coronavirus la obligará a quedarse en casa porque los encuentros se disputarán sin público. “Me pongo a pensar y no quiero que el torneo Apertura se reinicie porque nunca he faltado a un partido de Blooming en el Tahuichi y me dolería mucho no asistir, estando tan cerca. No sé qué haría”, expresó.

Romina Vargas también recurre a las mismas herramientas que Viruez. Saboreó poco tiempo el retorno de Real Santa Cruz a primera división -menos de dos meses-, pero lo ha apoyado en la Primera A y en la Copa Simón Bolívar desde muy pequeña. “Me he sentido mal porque el club no ha tenido ingresos económicos, la pandemia nos ha golpeado a todos, pero yo seguiré apoyando desde donde esté”, dijo.

Vargas es la organizadora de la barra femenina juvenil de los Leones Blancos del Pajonal. Su rutina de fin de semana ha cambiado, pero intenta suplir la ausencia del fútbol reviviendo los mejores momentos del equipo blanco. “También miro videos, fotografías y publico en mis redes sociales contenido sobre el equipo”, reveló.

Un equipo, un refugio

La historia de Hikari Honda es distinta, pues desde hace un año y medio que es hincha de Royal Pari. Siempre le gustó el fútbol, pero nunca fue tan amante de un club porque en su natal San Juan no tenía esa influencia. Sus compañeros de la carrera de Ingeniería de Sistemas la invitaron a alentar al inmobiliario y desde ese día no se pierde ni un solo encuentro.

“Hace seis meses que no podemos ir a la cancha para ver al equipo, pero gracias a Dios tengo contacto con otros hinchas y con los jugadores. Debemos ser pacientes porque primero está la salud y la vida”, reconoce Honda, que ha intentado modificar su rutina con tardes de películas y con paseos en bicicleta para olvidarse -por un momento- que no puede ir al estadio.

Para ‘Charito’ Falch (48 años) tampoco ha sido fácil, ya que cree que nada puede llenar el vacío que le ha dejado no alentar a Oriente Petrolero desde las graderías. No se acuerda exactamente desde cuándo lo sigue porque creció rodeada de verdolagas, incluso cerca de su casa vivían los exjugadores Wilson Escalante y Roberto Pérez, pero está segura de que lo hará hasta sus últimos días. “Si es que el torneo se reinicia, estaré feliz porque veré a mi Oriente por televisión, sentiré una alegría inmensa”, expresó.

Una fanática privilegiada es Karoline Jaldín, ya que se convirtió en la reina de Guabirá y ha podido disfrutar de cerca con los protagonistas de los partidos cuando entre a la cancha del Gilberto Parada de Montero. ¿Qué hincha no desea hacerlo? “Asimismo, estar junto a los dirigentes ha sido un privilegio. Ver cómo los hinchas alientan y los jugadores sudan la camiseta, no tiene precio”, indicó la montereña.

Las cinco fanáticas esperan volver a emocionarse en el estadio, un lugar que las ha marcado para el resto de sus vidas.