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Unas 50 personas murieron y 140 resultaron heridas en un atentado suicida en la ciudad de Kunduz, en el noroeste de Afganistán. El grupo Estado Islámico se adjudicó el ataque realizado durante la oración del viernes.

Al menos 50 personas han muerto en un atentado suicida en una mezquita chiita de Kunduz, en el noreste de Afganistán, durante la oración del viernes, cinco días después de un atentado en Kabul reivindicado por la organización Estado Islámico.

La explosión en una mezquita chiita del distrito de Khan Abad Bandar, en Kunduz, fue causada por un terrorista suicida, afirmó Matiullah Rohani, funcionario regional del Gobierno talibán encargado de la cultura y la información.

Según un balance aún provisional, en el ataque, perpetrado en el momento de la concurrida oración del mediodía, murieron 50 personas y otras 140 resultaron heridas.

Anteriormente, un funcionario local de Médicos Sin Fronteras (MSF), que también pidió no ser identificado, dijo a la AFP que "más de 90 pacientes heridos y más de 15 cadáveres" habían sido llevados a la clínica de la ONG en Kunduz.

 "Pero esta cifra cambiará, seguimos recibiendo más personas", añadió.

Zalmai Alokzai, un empresario que acudió al hospital central de Kunduz para donar sangre, confirmó a la AFP que había visto decenas de cadáveres allí. "Las ambulancias volvían al lugar de los hechos para llevar a los muertos", dijo.

En Afganistán, los chiitas son regularmente objeto de atentados, a menudo llevados a cabo por la rama local del grupo Estado Islámico (EI).

La explosión se produce cinco días después de un atentado con bomba en una mezquita de Kabul, en el que murieron al menos cinco personas y que fue reivindicado por el EI.

El atentado tuvo como objetivo la mezquita de Id Gah, donde se celebraba una ceremonia fúnebre por la madre de Zabihullah Mujahid, portavoz del Gobierno talibán y figura destacada del movimiento, que murió la semana pasada.

El ataque ha ilustrado la amarga rivalidad y el odio mutuo entre los grupos radicales suníes, el EI y los talibanes.

Los videos compartidos en las redes sociales, cuya veracidad no pudo ser confirmada inmediatamente, mostraban cuerpos ensangrentados en el suelo u hombres que reunían a los fieles, incluidos mujeres y niños, para alejarlos del lugar del ataque.

"Después de oír la explosión, llamé a mi hermano, pero no respondió", dijo a la AFP Aminullah, un testigo cuyo hermano estaba en la mezquita.

"Fui a la mezquita y vi a mi hermano herido y desmayado. Lo llevamos inmediatamente al hospital de MSF", añadió.

Una profesora de Kunduz dijo a la AFP que la explosión tuvo lugar cerca de su casa.

"Fue aterrador. Varios de nuestros vecinos murieron o resultaron heridos", dijo. "Un vecino de 16 años fue asesinado. No pudieron encontrar la mitad de su cuerpo".

El Estado Islámico en Jorasán (EI-K) ha reivindicado algunos de los atentados más mortíferos de los últimos años en Afganistán y Pakistán. Entre ellos se encuentran los atentados suicidas en mezquitas, hospitales y otros lugares públicos.

En particular, el grupo ha atacado a musulmanes que considera heréticos, incluidos los miembros chiitas de la minoría hazara. En agosto de 2019, reivindicó la autoría de un atentado contra chiitas en una boda en Kabul, donde murieron 91 personas.

También se sospecha firmemente que está detrás de un atentado perpetrado en mayo de 2020 contra una maternidad en un barrio de mayoría chiita de la capital, en el que murieron 25 personas, entre ellas 16 madres y recién nacidos.

La toma del país por parte de los talibanes a mediados de agosto no puso fin a la amenaza terrorista, como ya demostró el atentado del 26 de agosto en las afueras del aeropuerto de Kabul, en el que murieron más de 100 personas, entre ellas 13 soldados estadounidenses, y que fue reivindicado por el EI-K.

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