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El gobierno de Argentina anunció este martes una serie de medidas para flexibilizar las restricciones que regían en el país sudamericano a raíz de la pandemia de Covid-19.

Ya no habrá que usar mascarilla al aire libre, se autorizan las reuniones sociales sin limitación de participantes, y los espectáculos para más de 1.000 personas, pero con aforos específicos.

Para el fútbol, que se venía jugando sin público, será de 50% de la capacidad del estadio. Reabren las discotecas, también con un aforo de 50%. Y las demás actividades económicas ya autorizadas no tendrán limitaciones.

Todo, siempre y cuando en lugares cerrados o en situaciones de amontonamiento se respeten los protocolos existentes, entre ellos el uso de la mascarilla.

Los extranjeros no residentes podrán ingresar libremente a la Argentina, el 1 de octubre para los ciudadanos de países limítrofes, un mes más tarde para el resto del mundo. Y no deberán hacer cuarentena al llegar si están vacunados.

Estas medidas fueron justificadas por la baja constante de los contagios –hoy, menos de 2.000 por día– y el avance de la vacunación: el 65% de la población ya recibió una dosis y en 15 días se superará el 50% de vacunados con ciclo completo.

Pero hay también una intención política detrás de este anuncio: después de la derrota del oficialismo en las primarias y del enfrentamiento entre el presidente Alberto Fernández y su vice Cristina Kirchner, el nuevo gobierno, que asumió este lunes, quiere mostrar la imagen de un equipo que trabaja, con la idea de mejorar el ánimo de los argentinos de acá a las legislativas de noviembre.

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