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El partido conservador de Angela Merkel está en crisis con las peticiones de dimisión de su presidente, Armin Laschet, tras la debacle parlamentaria, lo que complica aún más sus esfuerzos para reclamar la formación del futuro gobierno.

71 % de los alemanes creen que el candidato a canciller de la democracia cristiana alemana Armin Laschet debería retirarse de la disputa para ser canciller. Dentro de su propio partido poco más  de la mitad lo apoya en su esfuerzo por suceder a su compañera de partido Angela Merkel.

La última encuesta sobre las preferencias a canciller muestran que el candidato socialdemócrata Olaf Scholtz casi triplica a Laschet en popularidad.

Y es que si bien los demócratas cristianos quedaron  apenas un punto y medio por debajo de los socialdemócrata, el partido de Laschet tuvo esta vez la peor votación de la historia del partido.

Laschet mismo avanzó con espada en mano segando rivales dentro de su partido para ser candidato, pero solo para lograr que sus rivales, malheridos, se levanten ahora en masa contra él, como el ministro de economía Peter Altmeier, que le pidió humildad, es decir, que se retirara de la carrera.

Parece cosa de horas o días para que Armin Laschet, solo contra el mundo, retire sus pretensiones de ser el próximo canciller.

"¿Quién puede hacer entender a Armin Laschet que se acabó? La despreocupación con la que intenta ocultar su fracaso político es preocupante", resumía el martes el diario Süddeutsche Zeitung.

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