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La noche de 22 de septiembre, cinco de los siete candidatos a la presidencia de Chile participaron del primer debate oficial en la televisión.

El debate estuvo enfocado sobre todo en torno a las demandas sociales, como el sistema previsional, la paridad de género y el sistema de salud, con varios roces entre las cartas presidenciales.

Tanto Eduardo Arté como Yasna Provoste y Gabriel Boric manifestaron su postura a favor del aborto, uno de los temas más polémicos en la agenda nacional. Provoste añadió que contempla un programa de educación para prevenir los abusos sexuales. Boric marcó diferencias con la senadora demócrata cristiana recordándole que ésa no es la postura de su partido.

Uno de los minutos más tensos fue cuando José Antonio Kast, candidato del Partido Republicano de extrema derecha, emplazó a Provoste sobre su firma en los proyectos de ahorros previsionales e indulto a los denominados “presos del estallido social chileno”, preguntándole si ella estaba del lado de las víctimas o de los delincuentes.

“Esta pregunta nos permite marcar una diferencia muy profunda entre aquellos que queremos construir y reconstruir en nuestra democracia, y aquellos que son una amenaza para nuestra democracia, porque están acostumbrados a hacer de la mentira su base discursiva”, dijo.

Gobernabilidad y política, sus respectivas posiciones respecto al proceso constituyente y la posibilidad de que el próximo presidente pida perdón por las violaciones a los Derechos Humanos en el marco del estallido social, fueron parte de la discusión que no tuvo un ganador oficial pero estuvo marcado por emplazamientos entre los aspirantes a La Moneda.


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