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El Gobierno francés sigue expresando su cólera contra la triple alianza Estados Unidos-Australia-Reino Unido que ha dejado a París fuera de un millonario contrato para la construcción de doce submarinos convencionales. Francia rechaza de manera tajante la decisión de Australia de romper ese contrato y dárselo a Estados Unidos para la construcción de submarinos a propulsión nuclear.

Prueba de lo que Francia llama una "grave crisis" diplomática con esos tres países aliados es el hecho de que París ha llamado para consultas a sus embajadores en Washington y Canberra, un gesto sin precedentes.

El Gobierno francés, además, anuló una reunión de los ministros de defensa francés y británico que debía tener lugar esta semana

En un lenguaje poco diplomático, París ha acusado además a esos países de "mentira", "duplicidad" y "traición".

La cólera de la semana pasada sigue, pues, intacta.

En los próximos días, Macron evocará el tema en una llamada telefónica con Biden. El mandatario francés pedirá a su homólogo estadounidense "una aclaración" y "explicaciones" sobre lo que "parece ser una importante ruptura de confianza".

Submarinos más autónomos

Australia ha explicado que los submarinos a propulsión nuclear son más autónomos que los de propulsión convencional, a base de diésel y electricidad, previstos en el contrato con Francia.

Romper el contrato con Francia es, pues, para Canberra una decisión de interés nacional.

Francia queda fuera de la alianza Estados Unidos-Australia-Reino Unido en la que los británicos aportarán su conocimiento tecnológico en la construcción de submarinos nucleares.

El impacto para Francia de la decisión del Gobierno australiano no es solo económico, sino también geo-estratégico, pues el país queda relegado en la guerra fría contra China, la cual también tiene lugar en los océanos, sobre todo, en el indo-Pacifico. En 2020, la marina china superó en número de embarcaciones a la marina de Estados Unidos.

La soledad de París en la escena internacional queda patente con el elocuente silencio europeo. No es claro, además, la puerta de salida de esta crisis diplomática para los franceses, que ellos mismos califican de "crisis diplomática grave".

¿Qué podrían ceder Estados Unidos y Australia para obtener que regresen los embajadores franceses?

Al optar por una crisis frontal con Estados Unidos, la apuesta de Francia es arriesgada y el desenlace, incierto.

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