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El pánico continúa en Inglaterra el martes con el anuncio de la próxima introducción de un pase sanitario. El personal del sistema público sanitario británico (NHS) no ha tenido tiempo de prepararse para la oleada de solicitudes de pruebas y citas para la tercera dosis.

Con Sidonie Gaucher, corresponsal de RFI en Londres

El primer ministro británico Boris Johnson anunció la semana pasada nuevas restricciones para limitar la propagación del virus cuando el Reino Unido, uno de los países más castigados de Europa por la pandemia con casi 146.500 muertos, se enfrenta a una "fuerte oleada" de casos por ómicron.

Según su gobierno, para garantizar que los hospitales no se vean desbordados en las próximas semanas son necesarios el uso de mascarillas en interiores, los test diarios para los casos de contacto, el teletrabajo y los pases sanitarios obligatorios en los grandes eventos.

"El gobierno debe hacer lo que razonablemente cree que es correcto para el interés del país. Creo que son medidas proporcionadas, junto con un aumento significativo de los esfuerzos" para ofrecer una tercera vacuna de refuerzo a todos los adultos antes de fin de año, nuevo objetivo titánico del gobierno, subrayó el vice primer ministro, Dominic Raab, al canal Sky News, descartando más restricciones por el momento.

En este contexto, NHS se encuentra totalmente desbordado. El sitio web se ha vuelto a colapsar a las 9 de la mañana bajo la presión de 110.000 solicitudes de citas para la vacuna. Se están posponiendo otras citas médicas y se está pidiendo a los hospitales que "hagan sitio" para la ola de ómicron.

También hay escasez para obtener citas para hacerse el test en línea y en las farmacias. Así que hay que hacer cola en el frío, a veces durante más de seis horas en el centro de Londres.

En esta farmacia del sur de la ciudad, donde no quedan turnos el disponibles el ambiente sin embargo sigue siendo agradable. “Intentamos no morir de Covid para poder morir de cardiopatía o cáncer cuando seamos viejos", ironiza un hombre. “Bueno, intento tomármelo con sentido del humor”.

El gobierno está llamando a un verdadero ejército: 10.000 voluntarios para ayudar a administrar los 18 millones de vacunas prometidas a los mayores de 18 años para finales de año. Un verdadero reto para el NHS.

Para esta joven que espera su vacuna, nada parece imposible: "Parece muy ambicioso. Seguimos haciendo cosas que creíamos que no podíamos hacer, así que soy bastante optimista..."

Y para esta voluntaria canadiense, lo que cuenta es el compromiso: "Lo importante es la ambición y que al menos anime a la gente a participar. Y entonces respondo a eso ayudando al esfuerzo de guerra”, dice.

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