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Con duras críticas a la gestión del presidente Alberto Fernández, su vicepresidenta Cristina Kirchner elevó este jueves la tensión que sacude a gobierno argentino desde la derrota electoral en las primarias legislativas del domingo y pidió a través de una carta pública un cambio de gabinete.

"¿En serio creen que no es necesario, después de semejante derrota, presentar públicamente las renuncias y que se sepa la actitud de los funcionarios y funcionarias de facilitarle al Presidente la reorganización de su gobierno?", escribió Kirchner en una carta pública en la que criticó a jerarcas que "se atornillan a los sillones".

La carta de Cristina Kirchner publicada en su cuenta de Twitter

Estas declaraciones ocurren un día después de que cinco ministros considerados como cercanos a Kirchner ofrecieron su renuncia a Fernández, que por ahora no las ha aceptado.

Kirchner, líder del peronismo de centro-izquierda, señaló que en varias reuniones con el mandatario durante el último año le pidió un cambio de rumbo, sobre todo en política económica.

"Señalé que creía que se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales", dijo en la carta.

El análisis de Juan Buchet, corresponsal de RFI en Buenos Aires

Con esta carta, la vicepresidenta Cristina Kirchner, sin duda sorprendida por la resistencia de Alberto Fernández, que logró el apoyo de la mayoría de los peronistas no kirchneristas, busca reestablecer una relación de fuerzas que le sea más favorable. Responde a una entrevista que dio el presidente, en la que decía que no se iba a dejar presionar y que seguiría decidiendo la política del Gobierno.

Sin embargo, parece que Cristina Kirchner no tomó en cuenta que el presidente terminaba la entrevista afirmando que, por las buenas se podía conseguir mucho de él, lo que era un llamado a negociar.

Considerándose quizás desairada por Fernández, la vicepresidenta sube la apuesta: en un tono muy duro, critica al entorno presidencial y a la política económica, vista como una política de ajuste que no responde a las necesidades del pueblo y condujo a la derrota electoral del domingo pasado.

Llama a Fernández a respetar su compromiso con el pueblo e implementar cambios de manera urgente. Pero recuerda también que si fue presidente, es porque ella lo eligió. Las diferencias entre Fernández y los kirchneristas sobre la política económica, signada también por las negociaciones con el FMI, eran preexistentes a la crisis actual. Pero más allá de estas diferencias, con esta carta Cristina Kirchner hace saber que solo está dispuesta a un acuerdo si es a sus condiciones.

La pregunta es si Alberto Fernández cederá a la presión de Cristina Fernández o tiene las bazas para resistir sin kirchneristas.  La situación vuelve a ser complicada para él. La presión de Cristina Kirchner es muy fuerte y él siempre le reconoció a ella un liderazgo natural. Pero el presidente es él, y la presidencia es también una fuente de autoridad. Si su temperamento es más bien conciliador, ya sorprendió resistiendo exitosamente al primer embate. Y sabe que si se rinde sin condiciones, quedará desdibujado.

En realidad, si bien esta situación inédita demuestra que en un sistema presidencialista es muy difícil gobernar en coalición, ambos se necesitan. La ruptura no les conviene, sería un desastre para los peronistas si un bando se impone sobre el otro.

Es urgente que haya definiciones. Hace casi una semana que la Argentina está sin gobierno. Y las legislativas de noviembre, prácticamente perdidas después de las primarias, podrían ser peores aún para el oficialismo si éste no se reorganiza. 

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