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Cuatro meses después de las históricas manifestaciones del 11 de julio, este 15 de noviembre es una fecha clave para los opositores cubanos que buscan salir nuevamente a las calles pese a que las autoridades comunistas prohibieron las manifestaciones.

La oposición convocó para el lunes 15 de noviembre a una gran manifestación pacífica en La Habana y en otras seis provincias, para "el cambio" y la liberación de presos políticos. La instrucción para los participantes es vestir de blanco.

En las redes sociales muchos denuncian estar bloqueados en sus domicilios sin poder salir a las calles, como explica en su cuenta de Twitter la periodista Luz Escobar.

El domingo, el dramaturgo Yunior García Aguilera había anunciado que saldría a marchar en solitario un día antes de las protestas del 15 de noviembre, que también organizó,  para minimizar los riesgos de violencia. Sin embargo, el opositor de 39 años no pudo salir de su domicilio

Hacia las tres de la tarde (hora de Cuba), la hora anunciada hace varios días para su marcha, varias decenas de personas le gritaron "Yo soy Fidel" en los bajos de su edificio, en un acto de repudio -una práctica generalmente utilizada contra los disidentes-, según un vídeo difundido en Twitter por la televisión venezolana Telesur, que pudo acercarse.

Pero para el gobierno, el lunes marca la vuelta a la normalidad tras meses de cierre de las fronteras del país y de las escuelas debido a la pandemia del coronavirus. También están programadas las celebraciones por el 502 aniversario de La Habana. "Nuestra divisa es la paz", prometió el presidente Miguel Díaz-Canel durante una comparecencia el viernes.

Y "en paz iniciaremos el día 15 otra etapa del curso escolar; en paz nuestra economía se recuperará", aseguró el mandatario, cuando la isla vive su peor crisis económica en casi 30 años, que ha generado una grave escasez de alimentos y medicinas, así como un creciente descontento social.

Las autoridades acusan a los organizadores de ser agentes entrenados y financiados por Estados Unidos para provocar un cambio de régimen. Por ese motivo prohibieron la manifestación y los amenazaron con sanciones penales.

Una advertencia disuasoria, ante las solicitudes de fiscalías para aplicar sentencias de hasta de 30 años a alguno de los manifestantes presos por el 11 de julio, según medios de comunicación independientes cubanos.

Sin contar que, a diferencia de julio, esta vez no habrá efecto sorpresa en un país con una importante presencia policial y militar que suele disuadir cualquier tentativa de manifestación.

En los últimos días, muchos disidentes, promotores de la manifestación y periodistas independientes denunciaron en redes sociales que fueron bloqueados en sus casas por agentes de la Seguridad del Estado.

En una carta publicada el domingo, unas 40 organizaciones civiles en Cuba y en el extranjero denunciaron la "ola represiva que se ha intensificado en el país contra sus promotores y los ciudadanos que se identifican con ella".


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