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Tras un primer fracaso, Estados Unidos vuelve a la carga el miércoles ante la justicia británica para obtener la extradición del fundador de WikiLeaks Julian Assange, reclamado por una filtración masiva de documentos.

Por Laura López con AFP.

A inicios de año Estados Unidos perdió en primera instancia un juicio en el que pretendía que se aprobara la extradición de Julian Assange, cofundador de Wikileaks y acusado por ese país de filtrar miles de documentos confidenciales.

Ahora se llevara un juicio de apelación, último recurso de Estados Unidos en su intento de extraditar a Assange. En enero, este pedido fue negado por una jueza que consideró que Assange podría llegar a suicidarse si fuera recluido en una cárcel estadounidense.

El equipo de abogados del gobierno estadounidense pretende que se cambie la decisión al proponer una serie de garantías que no pondrían en riesgo la salud de Assange, como por ejemplo que la pena se cumpla en su natal Australia y que no sea retenido en condiciones de alta seguridad.

Este litigio se empezó en la administración de Trump, pero se ha prolongado hasta el ahora gobierno de Biden, en el que muchos esperaban que se desistiera del pedido de extradición. 

Reporteros sin Fronteras criticó que la nueva administración perdiera una oportunidad de distanciarse de sus predecesores. 

"En muy mal estado"   

Assange, que cuenta con el apoyo de numerosas organizaciones de defensa de la libertad de prensa, es buscado por Estados Unidos por espionaje a raíz de la publicación de unos 700.000 documentos militares y diplomáticos secretos.

Fue detenido por la policía británica en abril de 2019, tras haber pasado siete años recluido en la embajada de Ecuador en Londres, donde se refugió cuando estaba en libertad bajo fianza. Temía la extradición a Estados Unidos o Suecia, que lo reclamaba por violación, cargos que fueron abandonados desde entonces.

Según su pareja, Stella Moris, quien lo visitó el sábado en la cárcel, Assange está "en muy mal estado". "Julian no sobreviviría a una extradición, es la conclusión de la magistrada", dijo en una rueda de prensa.

"Julian quiere poder volver a Australia y ver a su familia, a su madre, a quien no ha visto desde hace ocho años", explicó, aunque admitió que será difícil porque "Australia no ha hecho nada para garantizar su seguridad".

Para el redactor jefe de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, sería "impensable" que el Alto Tribunal de Londres llegue a otra conclusión que la "confirmación" del rechazo de entregar a Assange a Washington.   

"Distanciarse de los predecesores"   

El sábado, cientos de manifestantes --con pancartas de "El periodismo no es un crimen" o "10 años es suficiente, liberen a Assange ahora"-- se congregaron delante del tribunal en Londres, junto a Stella Moris, para reclamar su liberación.

Varias organizaciones de defensa de los derechos humanos y de la libertad de prensa, como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Reporteros Sin Fronteras, instaron a mediados de octubre en una carta abierta al fiscal general estadounidense a que abandonase las medidas.

Assange es objeto de un proceso lanzado durante la presidencia de Donald Trump. Bajo la presidencia de Barack Obama, que tenía a Joe Biden como vicepresidente, la justicia estadounidense había renunciado a actuar contra el fundador de WikiLeaks.

Pero la elección de Biden en la Casa Blanca no parece conllevar el giro en el caso que los seguidores de Assange esperaban.

La directora de campañas internacionales de Reporteros Sin Fronteras, Rebecca Vincent, estimó que el presidente demócrata había perdido la oportunidad de "distanciarse de sus predecesores".

"Estados Unidos parece determinado a continuar por esta vía, pero no es inevitable", dijo a la prensa. "Esto debe parar".

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