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El lunes 15 de noviembre fue el primer día de confinamiento para las personas no vacunadas en Austria. El objetivo del Gobierno es convencer a los reticentes, ya que hasta ahora solo el 65% de los austriacos han recibido sus dos dosis, una tasa inferior a la media europea.

En Austria, los desplazamientos de las personas no vacunadas se limitan ahora a lo estrictamente necesario. Para muchos, como Michaela, es una injusticia: "Las personas vacunadas pueden infectar a otras igualmente y creo que es totalmente injusto que los no vacunados tengan que pagar el precio. Tengo un historial médico, he recibido quimioterapia antiviral y no me atrevo a vacunarme porque tengo miedo de no poder soportarlo con los efectos secundarios que ya tengo".

Otros que no han sido vacunados consideran que este confinamiento tendrá poco impacto en su vida cotidiana, como Manuel: "Nada va a cambiar para mí porque no lo controlan realmente. Así que seguiré haciendo lo que siempre he hecho. No soy alguien que vaya a restaurantes todos los fines de semana, prefiero pedir comida para llevar. Así que no cambia nada para mí. Cuando llegue la vacuna inactivada iré a vacunarme, pero no por convicción, sino para que me dejen en paz".

Pero algunos controles sí se hacen:

Una "decisión difícil" pero "eficaz"

Como consecuencia, las inscripciones para la vacunación han aumentado considerablemente. Fue una "decisión difícil" pero "eficaz", se congratuló Alexander Schallenberg, el canciller austriaco.

"No es con alegría que hayamos privado parcialmente de libertad a una parte de la población, pero la medida ya ha surtido efecto", dijo el canciller, que tomó esta decisión sin precedentes en la Unión Europea ante el repunte de la epidemia. Austria se enfrenta a un aumento de nuevos casos, el más alto desde el inicio de la pandemia: una media de 12.000 al día en este país de 8,9 millones de habitantes.

Según él, casi medio millón de personas recibieron una dosis la semana pasada, entre ellas 128.813 por primera vez, anticipándose a la aplicación de las restricciones.

El sábado 20 de noviembre está prevista una manifestación en Viena para protestar contra el confinamiento. El líder de la extrema derecha, Herbert Kickl, ferviente opositor a la vacuna, ha convocado una gran concentración en la que no participará. Acaba de dar positivo por Covid-19.

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