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Ante los miles de migrantes que se encuentran bloqueados en la frontera entre Texas y México, el gobierno de Biden ha tomado la decisión de que los servicios migratorios estadounidenses aumenten drásticamente las deportaciones a los países de origen de estos migrantes, en particular a Haití.

Con nuestro enviado especial a Del Río, Thomas Harms, y nuestra corresponsal en Puerto Príncipe, Amélie Baron.

En Texas, el flujo de migrantes que entran en el campamento de Del Río se ha detenido. La noticia de la reanudación de las deportaciones se conoció rápidamente. 

Los 15.000 migrantes que están bajo el puente aún pueden volver sobre sus pasos, pero si se presentan ante los guardias fronterizos estadounidenses en para pedir asilo, se enfrentan a la deportación.

En Del Río, las personas que acudieron para ayudar a los migrantes se sienten impotentes. Como Santiago, un treintañero voluntario de la coalición humanitaria fronteriza Del Río. En el hangar de la organización hay artículos de higiene, pañales, y pequeñas bicicletas para los niños, según informa nuestro enviado especial en Del Río, Thomas Harms

Durante más de una semana, los voluntarios estaban desbordados para tratar de ayudar a los cientos de migrantes pasaban cada día. Pero este fin de semana nadie pasó. "No sabemos realmente por qué.  Normalmente tienen que venir a este centro antes de poder salir de la ciudad", dice Santiago mientras pasa de largo un autobús de inmigración. “Creo que las autoridades están planeando dónde trasladar a estos migrantes”, agrega.

Llegados desde México, los migrantes se agruparon bajo un puente en la pequeña ciudad de Texas, al otro lado del río Grande. A principios de la semana había menos de 2000 personas, pero el sábado 18 de septiembre se había superado las 14.800, según las cifras del alcalde de esta localidad fronteriza, el demócrata Bruno Lozano.

El alcalde pidió a los residentes que dejaran de dar comida. "Sabemos que mucha gente quiere ayudar, pero les pedimos que no traigan más comida a menos que se lo pidamos. No queremos desperdiciar ningún alimento, que puede caducar muy rápidamente con el calor, así que esperen a que los guardias fronterizos se pongan en contacto con ustedes", instó Lozano.

Varios miles de migrantes ya han sido trasladados a otros pasos fronterizos de Texas, donde se van a tramitar sus casos, y las deportaciones se han acelerado, sobre todo a Haití.

Los ciudadanos de este país pobre e inestable siguen siendo una minoría de los que llegan a Estados Unidos, pero su número aumentó en los últimos meses. La difícil situación política y la creciente inseguridad en Haití se vieron agravadas el 14 de agosto por un terremoto en el suroeste del país que mató a más de 2.200 personas.

Estas razones llevaron a la administración Biden a decretar una moratoria y a suspender la expulsión de los migrantes haitianos en situación irregular, por un periodo anunciado como indefinido, recuerda nuestra corresponsal en Puerto Príncipe, Amélie Baron. Una moratoria que habrá durado un mes, ya que el miércoles 15 de septiembre, los servicios de migración estadounidenses deportaron a Puerto Príncipe a más de 80 personas.

El domingo, tres vuelos salieron de Texas y llevaron a más de 320 personas a la capital de Haití. Casi la mitad de los pasajeros son menores de 5 años, niños que en su mayoría nacieron en Chile pero que fueron deportados con sus padres que habían emigrado a Sudamérica a partir de 2016. 

Estos jóvenes de treinta años habían abandonado su país porque no encontraban trabajo. Hoy se deben preparar para reinventar sus vidas en Haití.


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