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Europa reportó en la última semana un aumento del 5 % de muertes por Covid-19, mientras que en el resto de continentes el número de decesos se mantuvo estable o disminuyó. Ante esta nueva ola, los países vuelven a adoptar medidas restrictivas.

A partir de este fin de semana, Bélgica implementará nuevas medidas a raíz del aumento de contagios por Covid-19 que está afectando a todo Europa.

Bélgica: vuelta de la mascarilla y dosis de refuerzo

Se reintroducirá el teletrabajo obligatorio cuatro días a la semana, para evitar aglomeraciones en el transporte público. Se impondrá la mascarilla en todos los lugares cerrados a partir de los 10 años, aunque no en las escuelas. También se pedirá el certificado y el uso de mascarilla en espacios abiertos donde haya más de 100 personas, algo que afectará a los famosos mercados de Navidad que se inauguran la semana que viene.

Además, a partir de la próxima primavera todos los residentes en Bélgica deberán recibir una dosis de refuerzo de la vacuna para hacer frente a la posible caída de anticuerpos.

Otro debate que empezará también a partir de ahora es el de la vacunación obligatoria. Bélgica lleva semanas estancada en un 75% de vacunados, pero en zonas como Bruselas apenas supera el 50%. Por ello, el Parlamento del país empezará a analizarlo la posibilidad de obligar a todo el mundo a estar inmunizado.

Francia: debate sobre los test de detección

Desde el 15 de octubre, los adultos no vacunados que no tengan una prescripción médica y que no sean casos de contacto deben pagar para someterse a un test de Covid-19 en Francia: 44 euros para una prueba PCR, 22 euros para una prueba antigénica. Varios expertos creen sin embargo que cobrar por los test supone retrasar la detección de personas con la enfermedad, y recomiendan que vuelvan a ser gratuitos.

El Gobierno francés, si bien considera "desproporcionado" un nuevo confinamiento, estudia reimponer el teletrabajo para intentar contener la quinta ola del coronavirus, que ha provocado más de 10.000 contagios diarios en la última semana. Este martes se comunicaron 19.778 nuevos contagios y 47 muertos, cifras muy alejadas de las que hubo en el pico de mediados de abril.

El ministro de Salud, Olivier Véran, estimó que se podría llegar a sobrepasar las 1.000 hospitalizaciones diarias de aquí a enero.

Suecia: instauración de un pase sanitario

Desde el principio de la pandemia, Suecia no ha aplicado confinamientos, sino una estrategia de recomendaciones. El uso de mascarillas en espacios públicos es poco frecuente.

Aunque el país nórdico registra en la actualidad pocos casos en comparación a otros países europeos, el Gobierno ha anunciado el miércoles que se instaurará a partir del 1 de diciembre un pase sanitario para cualquier actividad bajo techo con más de 100 personas, salvo en los bares y restaurantes.

Suecia, que había decidido desde el 1 de noviembre no realizar más pruebas a personas por completo vacunadas, también dio marcha atrás en esta decisión.

Austria: aumento de la afluencia a los centros de vacunación

El 15 de noviembre entró en vigor en Austria un confinamiento para los no vacunados con el fin de convencer a las personas reticentes a vacunarse contra la Covid-19. El canciller austriaco Alexander Schallenberg afirma que la medida ya está surtiendo efecto.

La semana pasada, más de 128.000 personas recibieron una primera dosis. "No quería vacunarme, pero todo nos empuja a hacerlo. Si no lo haces, no puedes ir al centro comercial o al restaurante. Todavía soy joven, no tengo hijos y me pregunto cómo me sentiré dentro de cinco o seis años. No lo sé. Pero me he vacunado porque tengo que hacerlo", cuenta Mike, de unos 30 años.

Viena permite ahora el uso del suero de Pfizer-BioNTech en niños de cinco a 11 años, aunque la Agencia Europea del Medicamento aún no ha dado luz verde. "Me da mucha pena tener que vacunar a los niños porque los adultos no lo hacen. No sé si es lo correcto, pero lo hago de todos modos. Tendremos un nuevo confinamiento y es culpa de los no vacunados. Hay suficientes vacunas pero la gente no va. ¡Es una verdadera lástima! ", lamenta Elisabeth, que vino por su hija de cinco años.

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