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Unos 3.000 trabajadores sanitarios de toda Francia han sido suspendidos sin sueldo por no haberse vacunado contra la Covid-19, declaró el ministro de Salud, Olivier Véran.

De acuerdo con una nueva norma que entró en vigor el miércoles, los 2,7 millones de trabajadores sanitarios, empleados en residencias de ancianos y en servicios de bomberos y ambulancias de Francia deben haber recibido al menos una primera dosis, a menos que tengan una razón válida para quedar exentos.

El ministro de Salud, Olivier Véran, explicó que ya se notificó a 3.000 empleados de centros sanitarios y clínicas que aún no se habían vacunado. Sin embargo, "un gran número de estas suspensiones son sólo temporales", dijo, ya que muchos aceptaron vacunarse porque "ven que el mandato de vacunación es una realidad".

Las personas suspendidas son principalmente personal de apoyo, y "muy pocas enfermeras" se han quedado en casa, dijo a la radio RTL.

Servicios bajo presión

La agencia nacional de salud pública de Francia estimó la semana pasada que aproximadamente el 12% del personal de los hospitales y alrededor del 6% de los médicos de las consultas privadas aún no han sido vacunados, lo que significa que al menos 270.000 empleados corren el riesgo de ser suspendidos.

En el grupo de hospitales de París (AP-HP), las tasas de vacunación son elevadas y sólo el 5% no ha recibido la primera dosis. Sólo 340 trabajadores han sido suspendidos, dijo el jueves la AP-HP. "En París, hicimos un gran trabajo explicando [la importancia de la vacunación] al personal", dijo a RFI el médico de los servicios de emergencia Patrick Pelloux.

Pero en otras ciudades, las cifras de no vacunados son más elevadas, lo que hace temer la interrupción de los servicios sanitarios.

En un solo hospital de la ciudad de Niza, al sur del país, fueron suspendidos 450 trabajadores, según informa la prensa local. Entre ellos se encuentran "muchos cuidadores y enfermeros, algunos administrativos y técnicos, pero también médicos", declaró el representante sindical Michel Fuentes al diario Nice Matin. "Habrá que cerrar los servicios", añadió.

En Montélimar, también en el sur, un hospital dijo a la AFP que había comenzado a cancelar operaciones no urgentes debido a la escasez de anestesistas vacunados. Un vídeo de Estrasburgo colgado en Twitter mostraba a los bomberos quitándose los cascos y a los trabajadores sanitarios las batas blancas en protesta por la suspensión del personal ante la escasez de éste.

Escasez de personal

Véran aseguró que "la continuidad de los cuidados y la calidad de la atención se mantuvieron en todos los hospitales y centros médico-sociales", aunque algunos servicios, como los escáneres, se interrumpieron durante unas horas. Véran admitió que "algunas decenas" de trabajadores habían dimitido en lugar de apuntarse a las vacunas.

"La obligación de vacunarse va a ser perjudicial para los hospitales públicos", dijo a RFI la enfermera Marie-France Martin, con sede en París. "Tenemos una escasez crónica de personal y es difícil encontrar personal sanitario formado que se quede. Vamos a perder a colegas que necesitamos desesperadamente para atender a nuestros pacientes y hacer nuestro trabajo", señaló.

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