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El líder ultraconservador Ebrahim Raisi ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Irán del viernes 18 de junio con más del 62% de los votos, según los primeros resultados oficiales publicados a última hora del sábado 19 de junio. Raisi se convierte así en el sucesor de Hasan Rohain, sin necesidad de una segunda vuelta, tal como aceptaron sus propios rivales. 

Hasta la medianoche, la participación era del 47%. Este índice podría aumentar un poco más, ya que algunos colegios electorales de las principales ciudades, incluida Teherán, permanecieron abiertos hasta las dos de la mañana, explicó la enviada especial de RFI a Teherán, Oriane Verdier.

Por el momento, los primeros resultados dan una amplia ventaja al candidato ultraconservador Ebrahim Raisi, con el 62% de los votos, es decir, 17,8 millones de votos. Después de él siguen los votos en blanco y los votos nulos, una gran sorpresa, pues alcanzan el 13% de los votos. Al igual que la tasa de abstención, que ya se sabía iba a ser muy alta (de un 60 %).

De los 28,6 millones de sufragios escrutados, Ebrahim Raisi obtuvo "más de 17,8 millones de votos", dijo Jamal Orf, presidente de la Comisión Electoral Nacional Electoral, en una rueda de prensa en Teherán.Se trata de un nuevo reflejo de la falta de identificación de la población con la clase política, especialmente durante estas elecciones, en las que se fueron invalidadas las candidaturas de los principales oponentes de Ebrahim Raisi.

En tercer lugar se encuentra Mohsen Rezai, obteniendo el 12% de los votos,  o 3,3 millones de votos. Este candidato conservador, ex comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución –ejército ideológico de la República Islámica- obtuvo finalmente el mismo número de votos que en las anteriores elecciones. Rezai cuenta con un cuerpo electoral fiel, en su mayoría perteneciente a su grupo étnico en el suroeste del país.

Por último, el único candidato que podía catalogarse como reformista, Abdolnaser Hemati, ex presidente del Banco Central, hasta ahora ha obtenido sólo el 8% de los votos, es decir, 2,4 millones de votos. Esta era la gran incógnita de las elecciones, ya que los votantes reformistas estaban divididos entre dos estrategias: apoyar a su única esperanza o boicotear lo que consideran un golpe de estado electoral.

En cualquier caso, a partir de ahora, no hay duda de que el nuevo presidente iraní es Ebrahim Raisi según el corresponsal de RFI en Teherán, Siavosh Ghazi.

 

La victoria de Raisi reconocida por sus adversarios

 

"Felicito al pueblo por su elección. [...] Sabemos quién ha obtenido los votos suficientes en estas elecciones y quién ha sido elegido hoy por el pueblo”, declaró el presidente saliente Hasan Rohani, en un discurso televisado, sin dar el nombre de su sucesor.

A través de mensajes en Instragram, Twitter o retransmitidos por los medios de comunicación iraníes, los otros candidatos, el diputado Amirhosein Ghazizadeh-Hashemi, Mohsen Rezai y Abdolnaser Hemati, cada uno a su manera, reconocieron la victoria de Raisi.

Según los medios de comunicación estatales, el recuento seguía en marcha a primera hora de la mañana. Las cifras de participación y los resultados finales se esperan para el sábado 19 de junio. Las cifras oficiales podrían desmentir los escasos sondeos disponibles, que daban una abstención récord de alrededor del 60% antes de las elecciones.

Amnistía internacional pide por su parte investigar al recién presidente electo Raisi por crímenes contra la humanidad.

 

Unas elecciones sin contrincantes reales

 

Ebrahim Raisi, de 60 años, jefe de la Autoridad Judicial, era el archifavorito de estas elecciones presidenciales, ante la falta de una competencia real tras la descalificación de sus principales adversarios.

La campaña electoral fue sosa, con un trasfondo de malestar generalizado de los ciudadanos ante la crisis que vive este país rico en hidrocarburos, pero sometido a fuertes sanciones estadounidenses.

Raisi se presentó como el líder de la lucha anticorrupción y defensor de las clases populares que perdieron poder adquisitivo por la inflación. Fue el único de los cuatro candidatos que hizo una verdadera campaña electoral.

El actual presidente, el moderado Hasan Rohani, reelecto en 2017 en primera vuelta justamente frente a Ebrahim Raisi, -quien obtuviera el 38 % de los votos-, dejará la presidencia en agosto y termina su segundo mandato con un alto nivel de impopularidad.

 

Una elección "organizada", según algunos abstencionistas

 

En Teherán, no era difícil encontrar abstencionistas que acusaron al gobierno de no haber hecho "nada" por el país o que no veían interés en participar en una elección decidida por adelantado, e incluso según ellos, “organizada” para permitir el triunfo de Raisi.

Frente a los llamados al boicot lanzados por la oposición en el exilio, el guía supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, abrió con su voto las urnas e instó a participar masivamente en la elección.

Sin llamar a la abstención, el ex presidente Mahmud Ahmadineyad, populista cuya candidatura fue invalidada en mayo, denunció por su parte en un mensaje de video unas elecciones organizadas “contra los intereses del país”. “No quiero participar en este pecado”, dijo tajantemente.

 

(con la AFP, Oriane Verdier y Siavosh Ghazi)

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