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La entrada masiva de dinero público procedente del plan de recuperación europeo es un caldo de cultivo para la malversación, advierte la Dirección de Investigación Antimafia italiana. Su último informe destaca las nuevas formas en que la delincuencia organizada se está infiltrando en el tejido económico y social.

Por Anne Le Nir

Italia es el principal beneficiario del plan europeo de recuperación económica. Ya ha recibido un primer envío de 25.000 millones de euros. Los expertos en lucha contra las mafias dan la voz de alarma sobre la infiltración delictiva, especialmente en los concursos públicos.

Las organizaciones criminales han aprovechado la pandemia de Covid-19 para infiltrarse en ciertos sectores, como el sanitario. Además, las mafias están cambiando de modus operandi, ahora son mucho menos violentas. Esto se puede ver al comparar el número de homicidios de la mafia, que se redujo de 125 en 2019 a 40 en 2020. Poner a un lado las armas le permite a los mafiosos insertarse más discretamente en la administración pública y en el mundo de los negocios.

Según los expertos, la 'Ndrangheta calabresa, la Cosa Nostra siciliana y la Camorra napolitana tienen una estrategia que sigue dos objetivos precisos. Por un lado, gracias a la enorme liquidez que tienen los clanes, las mafias apuestan por la adquisición de empresas al borde de la quiebra, debido a las consecuencias de la crisis sanitaria, especialmente las PYME del norte del país.

Por otro lado, la delincuencia organizada espera captar parte de los recursos financieros públicos destinados a las regiones del sur de Italia, ya que constituyen un terreno fértil para inmiscuirse en proyectos de infraestructuras o vinculados a la transición ecológica, como la energía eólica. De hecho, el 90% de los parques eólicos están instalados en la zona sur.

El desafío es apoyar a las autoridades locales y regionales de manera más eficaz en el control riguroso de los fondos que se gastarán. El Gobierno ya ha destinado una cantidad sin precedentes de 2.000 millones de euros para reforzar las medidas antimafia y combatir mejor los nuevos modus operandi delictivos.

Pero la lucha entre el Estado y el anti-Estado debe implicar también una renovación de la clase dominante. Según una encuesta reciente, el 83% de los italianos cree que las mafias son favorecidas por los políticos, tanto a nivel nacional como regional.

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