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El Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, conversó el jueves 9 de septiembre con su homólogo chino, Xi Jinping, por primera vez en siete meses. El objetivo era intentar que la "competencia" entre ambos países no se convierta en "conflicto", dijo la Casa Blanca.

El presidente chino, Xi Jinping, expresó por teléfono a su homólogo estadounidense, Joe Biden, que la hostilidad de Washington hacia Pekín ha causado "graves dificultades" en las relaciones bilaterales, según los medios de comunicación estatales del país asiático.

Fue la primera conversación telefónica entre ambos líderes desde febrero. Biden acababa de tomar el relevo de Donald Trump y pasó dos horas al teléfono con Xi.

Las relaciones entre Washington y Pekín son tensas desde que la Administración Trump lanzara una guerra comercial contra China y criticara su gestión de la pandemia del virus Covid-19.

 "La cuestión de si China y Estados Unidos pueden manejar adecuadamente sus relaciones (...) es fundamental para el futuro y el destino del mundo", dijo la cadena estatal CCTV, citando a Xi.

"Y esta es la pregunta del siglo que ambos países deben responder", añadió.

Romper el estancamiento diplomático

Al tiempo que defiende el multilateralismo y pide el fin de la política de "América primero" del anterior presidente republicano, la administración de Biden ha mantenido los aranceles y ha adoptado una línea dura en otros temas polémicos de la relación con Pekín.

Pero según la Casa Blanca, el estancamiento diplomático es insostenible y potencialmente peligroso. Durante la reunión, Biden transmitió el mensaje de que Estados Unidos quiere garantizar "que la dinámica siga siendo competitiva y que no se produzca una situación en el futuro en la que entremos en un conflicto imprevisto", dijo un alto funcionario de la administración estadounidense citado por AFP.

La reunión pretendía abordar cuestiones "amplias y estratégicas", sin que se esperen decisiones concretas ni se fije una cumbre entre los líderes, dijo el funcionario estadounidense. Según una versión de la Casa Blanca, los dos líderes "discutieron áreas en las que nuestros intereses convergen, y áreas en las que nuestros intereses, valores y perspectivas divergen".

Acuerdo sobre el desacuerdo

Todo el mundo está de acuerdo en la observación, queda por ver cuáles serán las soluciones. Porque en el fondo, sigue siendo un diálogo de sordos entre las dos superpotencias. Cuando el presidente Biden recuerda el interés de Estados Unidos por "la paz, la estabilidad y la prosperidad en el Indo-Pacífico", el dirigente chino vuelve a acusar a Estados Unidos de ser el responsable del deterioro de las relaciones entre las superpotencias, por inmiscuirse en lo que Pekín considera que no es de su incumbencia, en asuntos como la región china de Xinjiang donde se persigue a la minoría uigur, Tíbet, Hong Kong o las reivindicaciones chinas sobre Taiwán y los mares de China.

La diplomacia china de los "lobos luchadores" ya no duda en dar lecciones a Estados Unidos. Así ocurrió recientemente tras la caótica retirada de los estadounidenses de Afganistán, apartándose de la tradicional "no injerencia" de la que hace gala Pekín en todos sus comunicados.

Intercambios tensos en marzo

Los intentos anteriores de hablar con China a un nivel más discreto no han salido como la Casa Blanca esperaba, incluyendo un tenso intercambio en marzo entre el Secretario de Estado Antony Blinken y altos funcionarios chinos con los que se reunió en Anchorage, Alaska.

"No hemos quedado muy satisfechos con el comportamiento de nuestros interlocutores", dijo entonces el alto funcionario a la prensa.

Ante este "impasse", "el presidente Biden comprendió la importancia de comprometerse directamente con el presidente Xi", dijo el funcionario.

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