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Este lunes, día en el que se cumplían ocho meses de gobierno, el presidente Pedro Castillo se salvó de un intento de la oposición parlamentaria para destituirlo acusándolo de “incapacidad moral”.

Del corresponsal de RFI en Perú

Se necesitaban 87 votos de los 130 miembros del Congreso unicameral para aprobar la destitución del presidente, que el gobierno denunció como un intento de golpe parlamentario. Hubo sólo 55 votos a favor. Fueron 54 en contra y 19 abstenciones.

Es la segunda derrota de la ultraderecha que impulsó este juicio político en su objetivo de destituir a Castillo, un profesor rural y sindicalista de izquierda. En diciembre pasado habían perdido en un primer intento.

Castillo era acusado por corrupción en licitaciones públicas, casos que están todavía en investigación, por reuniones fuera de Palacio de Gobierno en lo que se ha denunciado como un “despacho paralelo”, supuestas presiones en los ascensos militares, entre otros cargos.

En su defensa ante el Congreso, dijo que no había pruebas de las acusaciones que se le hacían, y que incluso se le culpaba por acciones de otras personas.

Castillo ha obtenido una victoria, pero su gobierno, debilitado por los ataques de la derecha y por sus propios errores, sigue expuesto a la inestabilidad. 

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