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Servicios, agricultura, industria, ocio: en países como Francia, Alemania y el Reino Unido hay muchas ofertas de empleo en diversos sectores, en medio de una fuerte recuperación económica. La crisis sanitaria agrava la escasez de mano de obra, incluida la extranjera, para cubrir las vacantes de camareros, cocineros, niñeras, recepcionistas o albañiles.

La pandemia de coronavirus ha abierto horizontes a otras oportunidades y ha cambiado la percepción del trabajo: los puestos 100% presenciales o con horarios difíciles han tenido menos solicitantes. Thomas, gerente de un restaurante de París, vive una situación inédita: nunca ha estado tanto tiempo con puestos vacantes.

"Tuvimos que pasar todo el verano prácticamente sin nadie, porque no teníamos candidatos, nada. Tuvimos que turnarnos. Dos jóvenes vinieron a ayudar durante el tiempo que pudieron. Era lo mejor que podíamos hacer", dice. "Ya no hay estudiantes que firmen contratos por una temporada, durante las vacaciones. Hasta ahora no hemos podido encontrar un verdadero gerente para la sala".

Thomas asegura que el problema golpea con fuerza a sus colegas del sector gastronómico. Del mismo modo, las agencias de empleo de servicios generales tienen dificultades para atraer a los interesados en las grandes ciudades. La brasileña Silvia ha trabajado como asistente de limpieza y niñera en la capital francesa desde 2016. Por primera vez, tiene la oportunidad de rechazar un trabajo.

"Al principio no era fácil, pero ahora sí. Me estoy dando cuenta de que ahora hay muchas más opciones que cuando llegué. Hasta entonces, para todos los trabajos de niñera que conocí, había que tener de antemano toda la documentación en regla", informa la paulista. "Pero ahora también es más fácil en eso. Creo que, como hay poca gente disponible para estas áreas, hacen una entrevista, les gusta y enseguida llaman".

Pérdida de la producción agrícola

En el campo, es aún peor. Uno de los ámbitos que más ha sufrido la escasez de mano de obra es la agricultura, que depende en gran medida de los trabajadores estacionales. Al imponer restricciones a los viajes nacionales e internacionales, la pandemia ha provocado una escasez de manos para recoger tomates en Italia o uvas en Francia. Así lo cree Jerome Volle, presidente del comité patronal de la Federación Nacional de Sindicatos de Productores Agrícolas (Fnsea).

"Hoy en día, el sector agrícola no puede prescindir de los trabajadores extranjeros. No podemos satisfacer las necesidades de la producción agrícola. Pedimos que se les regularice y que se les reconozca su lugar en Francia", alega Volle. "Quizá si pudiéramos pagar mejor, más gente se interesaría por este sector, pero la cuestión es la competencia desleal entre países en cuanto a costes laborales. En España y Alemania, los salarios son mucho más bajos que aquí", justifica.

En Inglaterra, el problema se agrava con el Brexit: las pérdidas en los cultivos de hortalizas ya ascienden a 5 millones de euros, la producción avícola ha tenido que reducirse en un 10% y la escasez de carniceros podría llevar al sacrificio e incineración de piaras de cerdos en las próximas semanas.

Políticas de empleo

El economista Yannick L'Horty, experto en políticas de empleo y profesor de la Universidad de París Este-Créteil, afirma que los países tendrán que redirigir a los trabajadores desempleados hacia las zonas con escasez de candidatos. En Francia, por ejemplo, el desempleo es del 8%, de los cuales el 2,9% lleva más de un año sin trabajar, según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (Insee). Al mismo tiempo, un estudio del Banco de Francia señala que el 51% de las empresas del país tienen algún tipo de dificultad para encontrar perfiles para las vacantes ofrecidas, incluso para puestos cualificados.

"La solución es, por supuesto, la formación. Se trata de facilitar la transición profesional de un sector a otro, al fin y al cabo todavía hay sectores con exceso de mano de obra. Hay que facilitar la movilidad geográfica, profesional y formativa", subraya el investigador.

L'Horty señala, sin embargo, que la tensión en algunas zonas del mercado indica la solidez de la recuperación económica: en Francia, tras una recesión del 8,3% en 2020, la expectativa de crecimiento para este año se sitúa en torno al 6%.

"La actividad económica está repuntando en toda Europa y Estados Unidos, y con cada repunte las empresas se enfrentan a una dificultad de contratación. La adaptación de las cualificaciones de las personas a lo que quieren las empresas no es automática. Siempre hay un periodo de adaptación y capacitación", explica. "Esta escasez de mano de obra no es más que un signo de la intensidad de la reactivación", enfatiza.

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