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Al primer ministro Justin Trudeau le puede salir mal la jugada de haber adelantado las elecciones. Según los sondeos, los conservadores, actualmente en la oposición, podrían llegar en cabeza en estos comicios y dirigir el país con el apoyo puntual de otros partidos.

El mandatario liberal, Justin Trudeau, convocó a mediados de agosto estas elecciones anticipadas para intentar recuperar la mayoría que perdió hace dos años. Pero podría no ganar su apuesta. Parece que la “Trudeaumania” que se apoderó de los canadienses en 2015 se está agotando.

Según los sondeos, su popularidad no se mueve del 31%, al mismo nivel que la de su principal rival, el conservador Erin O’Toole, hasta ahora un gran desconocido del gran público que podría tomar las riendas del país.

La carrera no podía ser más ajustada y más incierta y si los sondeos se cumplen, llegue quien llegue primero, lo tendrá complicado para conseguir una mayoría.

Unos 27 millones de canadienses están llamados este lunes a las urnas para elegir a los 338 miembros de la Cámara de los Comunes. Si ningún partido obtiene la mayoría de escaños en el Parlamento, volverá a haber un gobierno en minoría y el ganador tendrá que crear alianzas con partidos más pequeños para sacar las leyes adelante.

Entre las formaciones con las que habrá que componer está el izquierdista Nuevo Partido Democrático (NDP), de Jagmeet Singh, al que se le atribuye el 20% de las intenciones de voto, o el Bloc Québécois, partido independentista de Quebec de Yves-François Blanchet. El otro partido importante en estas legislativas es los Verdes de Annamie Paul.

Como a muchos otros dirigentes, a Justin Trudeau le ha pasado factura la gestión de la pandemia de coronavirus, en su último acto de campaña pidió a los canadienses que le otorgaran su confianza para gestionar la salida de la crisis. Es por ello que quería recuperar la mayoría con estas elecciones, pero finalmente el resultado puede que sea el mismo: un gobierno en minoría pero esta vez conservador.

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