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Con el fallecimiento del líder de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, el sábado 11 de septiembre, surge la espinosa pregunta de qué hacer con su cadáver. Su viuda, también encarcelada, lo reclama, mientras que otros piden cremarlo y arrojar las cenizas al mar para evitar crear un lugar de culto a sus seguidores. La decisión está en manos de la justicia.

El destino del cadáver del jefe histórico de la derrotada guerrilla maoísta Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, está en manos de la fiscalía de Perú tras el reclamo de su encarcelada viuda de recibirlo a través de una tercera persona para darle sepultura.

El cuerpo de Guzmán, quien según la fiscalía murió de "neumonía bilateral" el sábado a los 86 años en una prisión de máxima seguridad donde cumplía cadena perpetua desde 1992, estaba este domingo en la morgue del Callao bajo custodia policial a la espera de una decisión judicial sobre su suerte.

Guzmán, conocido por sus seguidores como Presidente Gonzalo, inició una de las guerras civiles más violentas de América Latina en 1980. Su rígida ideología y sus brutales tácticas llevaron en su día a un alto funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos a advertir de un "tercer genocidio del siglo XX", señala el diario estadounidense The Wall Street Journal.

La ley peruana señala que solo los familiares directos pueden recibir los restos de una persona que muere en prisión, pero dado que Guzmán carece de parientes conocidos y su esposa está presa, surgieron voces que piden cremarlo y deshacerse de las cenizas ante el supuesto vacío legal.

Pero Elena Yparraguirre, la esposa de Guzmán, autorizó legalmente desde prisión a Iris Quiñonez, una excompañera de prisión, para solicitar y recoger el cuerpo de la morgue.

En 2010, cuando el Guzmán tenía 75 años, las autoridades le dieron permiso para casarse con Yparraguirre, que había sustituido a la camarada Norah como líder número 2 de Sendero Luminoso y que también estaba cumpliendo una cadena perpetua por cargos de terrorismo, explica el diario estadounidense The New York Times. Continuaron recluidos en prisiones separadas.

"La petición será evaluada en las próximas horas por la fiscalía del Callao", indicó elñ ente en un comunicado la tarde del domingo.

Mientras crece la incertidumbre sobre el destino del cadáver, surgen pedidos de una solución política desde el gobierno del presidente izquierdista Pedro Castillo.

"Los restos del genocida no deben ser entregados a familiares y si la esposa no lo puede recibir porque está presa, lo lógico y razonable es cremar el cadáver y tirar las cenizas al mar", declaró a la AFP el analista político Fernando Rospigliosi.

"No se debe crear ningún lugar de culto para sus seguidores", agregó.

Yparraguirre y Guzmán, que fueron capturados juntos un 12 de septiembre de 1992 y estaban en prisiones diferentes, se casaron en la cárcel en 2010.

Con fotografías de víctimas y al grito de "terrorismo nunca más", cientos de personas realizaron una manifestación en el distrito turístico de Miraflores para conmemorar los 29 años de captura.


Muerte por neumonía bilateral  

El Ministerio Público informó también que la necropsia "concluye que la causa de la muerte sería una neumonía bilateral causada por un agente patológico".

La neumonía bilateral es una inflamación de los dos pulmones y está asociada en ocasiones al covid-19. Según sus abogados, Guzmán había recibido las dos dosis de una vacuna anticovid entre marzo y abril.

El cadáver debe pasar por un nuevo examen de "pericias patológicas, toxicológicas, químicas", abundó la fiscalía sin mencionar si sospechaba que se hubiera contagiado de covid-19.

Los fallecidos por el virus deben ser incinerados, según la legislación sanitaria de emergencia.

El ministro de Justicia, Aníbal Torres, se pronunció el sábado a favor de la cremación de Guzmán.

"La vía más apropiada en este momento sería la incineración para no tener un lugar en el cual determinados peruanos quieran rendir homenaje a este personaje", dijo a la prensa.

"Rendirle homenaje, hacer movilizaciones en memoria de Abimael (Guzmán), es apología al delito y pueden ser procesados por esa razón", subrayó al recordar que en Perú elogiar o negar que Sendero Luminoso hizo terrorismo está penado.

70.000 muertos y desaparecidos

Abimael Guzmán, un profesor universitario de filosofía, había sufrido problemas de salud en julio y pasó sus últimos 29 años preso cargando sobre su espalda haber sido el responsable intelectual de uno de los más cruentos conflictos en América Latina.

El conflicto causó cerca de 70.000 muertos y en algunos casos los militantes de Sendero Luminoso utilizaron picos y machetes para masacrar a campesinos andinos, según una Comisión de la Verdad respaldada por el gobierno, resalta el The Wall Street Journal. Los militares respondieron con una sangrienta contraofensiva, el tipo de reacción violenta que Guzmán pretendía provocar para obligar a los peruanos a apoyar su "guerra popular". 

Los peruanos pobres y miembros de los pueblos originarios quedaron atrapados en medio, representando alrededor del 75% de las víctimas, según la comisión.

Acabó sus días como el preso más famoso de Perú, sin concretar su aventura de reproducir en el país a sangre y fuego el modelo de su ícono Mao. La causa y detalles de su deceso no han sido informados.

Abrazó el maoísmo y los métodos del líder camboyano Pol Pot, y se formó una imagen de revolucionario duro e implacable dispuesto a ordenar masacrar a los habitantes de un poblado de los Andes peruanos en castigo por no respaldarlo.

El arma de Guzmán fue su propia interpretación del marxismo, que convirtió a sus seguidores en fanáticos de sus ideas a las que calificaron de "pensamiento guía" y "cuarta espada" del marxismo, detrás de Marx, Lenin y Mao.

El 17 de mayo de 1980 cambió los libros por la dinamita. Ese día marcó a fuego a Perú. Sendero inició la lucha con un simbólico acto: quemó urnas en un poblado andino en vísperas de la elección que acabó con 12 años de dictadura militar.

 

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