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El golpe de Estado del domingo en Guinea fue dirigido por el teniente coronel Mamady Dumbuya, jefe del Grupo de Fuerzas Especiales del ejército. Con una bandera guineana sobre los hombros, anunció por radio y televisión la detención del presidente Alpha Condé, la disolución de las instituciones y la suspensión de la Constitución. El propio presidente Alpha Condé creó esta unidad de fuerzas especiales. ¿Qué sabemos del hombre que los dirige?

Los golpistas en Guinea, que capturaron al presidente Alpha Condé y anunciaron la disolución de las instituciones, convocaron este lunes a los ministros salientes, tras un golpe de Estado condenado por la comunidad internacional pero jaleado en la capital, Conakry.

Las fuerzas especiales guineanas, dirigidas por su comandante, el teniente coronel Mamady Dumbuya, afirmaron el domingo, con un video como prueba, haber capturado al jefe de Estado para poner fin al "derroche financiero, la pobreza y la corrupción endémica", y también "la instrumentalización de la justicia y el desprecio de los derechos de los ciudadanos".

Fue en 2018 cuando los guineanos descubrieron a Mamady Dumbuya. Con motivo del desfile militar para celebrar la independencia, desfilaba con su nueva unidad de fuerzas especiales, boina roja y gafas de sol. Sus hombres encapuchados causan una fuerte impresión.

La misión oficial del Grupo de Fuerzas Especiales (GES) es luchar contra el terrorismo. Pero, según Aliou Barry, especialista en cuestiones militares en Guinea, el jefe de Estado pretendía hacer de estos soldados, mejor armados y equipados que los demás, "una unidad a su servicio para reprimir las manifestaciones" en el país.

En ese momento, el teniente coronel Mamady Dumbuya, un malinke de la región de Kankan, estaba en la Legión Extranjera francesa. Fue llamado a comandar el GES.

Ha servido en Afganistán, Costa de Marfil y la República Centroafricana, y ha recibido formación en Israel, Senegal y Gabón. El portavoz del Ministerio de Defensa lo describió como "un coloso con un físico impresionante".

Hombre ambicioso, despertó las sospechas de las autoridades, que empezaban a preocuparse por su deseo de tomar el poder. Desde hace varios meses, circulan rumores sobre su posible detención. Según Aliou Barry, era sospechoso de tener contactos con Assimi Goïta, autor del golpe de Estado en Malí el año pasado.

Festejos en las barriadas

Se trata de un nuevo golpe de Estado en África subsahariana en un año, tras Mali en 2020 y Chad en 2021.

Por el momento no se reportaron muertos, pese a los intensos disparos que se escucharon el domingo por la mañana en la capital. Y no se registró ningún incidente grave en la noche del domingo al lunes.

Lo que podría suponer el final de una década del régimen de Condé dio lugar a escenas de júbilo en varias zonas de la capital, sobre todo en las barriadas, favorables a la oposición.

En el plano internacional, el golpe suscitó una amplia condena, desde el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, a la Unión Africana, pasando por la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (Cedeao)y la Unión Europea.

Estados Unidos también se sumó a las críticas y advirtió que podría "limitar" la capacidad estadounidense de ayuda a Guinea.

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