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El Senado brasileño aprobó el nombramiento del exministro de Justicia André Mendonça, un pastor presbiteriano, para ocupar un cargo en la corte suprema, en una victoria para el presidente Jair Bolsonaro, quien celebró imponer en el máximo tribunal a un juez "terriblemente evangélico".

Poco después de ganar las elecciones, el presidente de Brasil Jair Bolsonaro prometió proponer un nombre “terriblemente evangélico” para el Tribunal Supremo. Hoy Bolsonaro da por cumplida con éxito su promesa después de que el Senado haya aprobado a André Mendonça, que ya ha pasado por los cargos de Ministro de Justicia y Abogado General del Estado en esta legislatura. 

Pero el detalle que más ha celebrado Bolsonaro en Twitter tras el nombramiento es la religión del nuevo miembro del Tribunal Supremo. Mendonça es pastor de la Iglesia Presbiteriana Esperanza. La defensa de la religión y la familia tradicional brasileña hicieron que los principales líderes evangélicos muy presentes en la política brasileña se posicionaran a favor de Jair Bolsonaro en campaña.

Mendonça integró el gobierno de Bolsonaro desde que llegó al poder en enero de 2019 con el apoyo fundamental de los evangélicos, un sector al alza en Brasil, donde según una encuesta de Datafolha de enero de 2020, ya representa un 31% de la población.

El mandatario defendió el martes su aprobación durante su afiliación al Partido Liberal y en una cena ofrecida en su honor en el Palacio da la Alvorada, la residencia oficial, junto a la plana mayor evangélica.

Bolsonaro introduce así un miembro favorable en la Corte Suprema después de sonados ataques contra la institución en los últimos meses. El Tribunal Supremo presumía entonces de celeridad en las investigaciones contra personas cercanas al presidente por responsabilidad en campañas de “fake news” u organización de manifestaciones anti democráticas.

La designación de Mendonça es vista como positiva para los sectores conservadores, ya que el STF, además de juzgar a autoridades con fueros, marca el rumbo en temas como derechos de las minorías, aborto, drogas o acceso a las armas, muy sensibles en Brasil y que están en el radar de la corte suprema.

Antes de la votación en el Plenario, Mendonça respondió durante horas las preguntas de los senadores de la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ), y entre otras cosas defendió la laicidad del Estado brasileño: "En la vida, la Biblia; en el STF, la Constitución", declaró.

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