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La era de los rascacielos de madera ha llegado. Es el caso de Skellefteå, en el norte de Suecia, donde esta semana se ha inaugurado una torre de 20 plantas que alcanza los 80 metros de altura. 

Con Frédéric Faux, enviado especial a Skellefteå

Esta pequeña ciudad sueca acaba de inaugurar un edificio excepcional: un nuevo centro cultural, coronado por un hotel, de 80 metros de altura y 20 plantas. Para una torre totalmente de madera, esto es una novedad mundial.

“En 2015, cuando propusimos un edificio totalmente de madera, la gente pensó que estábamos locos", dice Oskar Norelius, uno de los arquitectos. “Lo más difícil es demostrar que lo que funciona en teoría también funciona en la práctica, porque nunca se había hecho antes", explica.

La madera, cortada de los bosques circundantes, está por todas partes. En la estructura de la propia torre, que puede verse a kilómetros de distancia; en el auditorio de 1.200 plazas, la biblioteca, las salas de exposiciones, incluso en los huecos de los ascensores.

"Es un edificio del siglo XXI”

En las plantas superiores, las habitaciones del hotel son módulos prefabricados de madera que se montaron con grúa en pocas horas. Se puede ver y tocar las sencillas placas metálicas unidas por tornillos.

Es bastante desconcertante, pero para Oskar Norelius forma parte de la experiencia. "Es un edificio del siglo XXI, y esa es una de las razones para venir aquí y ver que se mantiene en pie, que no se mueve. Otra ventaja de los edificios de madera, y no la menor, es que pueden fijar el carbono de la atmósfera durante mucho tiempo”, añade. 

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