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El país petrolero cierra su ciclo hiperinflacionario pero aún sufre de una economía precaria, marcada por elevada pobreza y poca capacidad de compra de sus habitantes, que no sienten un cambio real en su día a día.

El 2022 en Venezuela comenzó con la noticia de que el país está saliendo de la hiperinflación que ha caracterizado su economía por los últimos casi cuatro años. Ocurre al acumularse 12 meses continuos con el dato por debajo del 50%, como indica el concepto tradicional de Phillip Kagan de 1956.

El Banco Central de Venezuela anunció que 2021 cerró con una inflación anual de 686,4%, mientras que en 2020 fue de casi 3.000%. Pero en la calle la realidad poco cambia, porque la gente sigue viendo que los precios no paran de subir.

"Del mes de diciembre para acá, todos los precios han aumentado, no ha disminuido nada", dice Joaquín Álves, un carpintero de Caracas. "A futuro creo que se va a ver el cambio en cuanto a la inflación, pero en cuanto el bolsillo por ahora no he notado ningún cambio, ojalá más adelante sí se note", agrega Ángel Chavero, un pensionado de 71 años.

"Yo he salido a comprar, pero en mi mercado, mi consumo, sí he visto los precios más altos que en diciembre", calcula Cristina López en un mercado capitalino. Mientras que Carmen Mendoza le cree más a su día a día que a los anuncios oficiales: "según el gobierno, salimos (de la hiperinflación) pero según nosotros, los que vivimos normal, no. Eso lo vas a ver reflejado en los precios de los automercados porque una cosa es pagar con la moneda extranjera y otra con el bolívar (la moneda nacional). ¿Que si me han mejorado el bolsillo? No me lo han mejorado".

Nicolás Maduro dijo que la estrategia de su gobierno ha dado resultados en combatir lo que sigue calificando como hiperinflación inducida causada por una supuesta guerra económica en su contra. "En los últimos cuatro meses hemos tenido de manera consecutiva la inflación de un solo dígito. La inflación de diciembre de 2021 fue la más baja desde el año 2015. Esto nos hace ser optimistas en haber superado los lastres de la hiperinflación", señaló en su rendición de cuentas del 15 de enero.

“Los objetivos de cierta manera han sido logrados"

El analista financiero Henkel García explica que el gobierno aplicó una dura receta para disminuir el índice. "Primero, la eliminación prácticamente, del crédito bancario, que desapareció. Por otro lado hay un menor gasto fiscal y se redujo la emisión monetaria. Esto se pudiese haber hecho de otra manera, pero eligieron esta vía que es muy contractiva, y que hace que el venezolano pierda calidad de vida, pero los objetivos de cierta manera han sido logrados".

Una estrategia que también implicó la reducción de la economía nacional, que ha perdido 80% de su tamaño en los últimos cinco años; además de una dolarización permitida aunque informal y un estancamiento de los salarios en bolívares, una moneda cuyo desprestigio también redujo su presión inflacionaria, como lo explica el economista Omar Zambrano. 

"Venezuela es una economía bimonetaria. Es decir, la gente repudió el uso del bolívar, de nuestra moneda, y se refugió en el uso transaccional de otra moneda, particularmente el dólar. Venezuela salta de la hiperinflación pero esa inflación afecta a una moneda que hoy en día es de uso marginal en las transacciones venezolanas".

En Venezuela al menos el 67% de los pagos se realiza en dólares, y en la calle hay seis veces más billetes de dólar que de bolívares, según la firma Ecoanalítica. En los últimos meses la tasa de cambio se ha estabilizado, pero los costos en divisas no han dejado de crecer, pues en 2021 aumentaron en 40% con respecto a 2020.

Para 2022 ya se calcula que la inflación cerrará con tres dígitos, confirmándose por octavo año consecutivo como la más alta del mundo.

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