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El presidente estadounidense afirmó el lunes que existe una “unanimidad  total con todos los líderes europeos” tras una reunión con los aliados de Viejo Continente y la OTAN, al tiempo que anunció la posibilidad de desplegar a 8.500 militares. Sin embargo, en Europa los 27 miembros del bloque tienen enfoques e intereses divergentes con respecto a Moscú.

"Tuve una muy, muy, muy buena reunión: unanimidad total con todos los líderes europeos", afirmó el presidente estadounidense, Joe Biden, a los periodistas poco después de terminar una videollamada de una hora y 20 minutos con líderes aliados de Europa y la OTAN.

Biden hizo saber que tiene a 8.500 militares en alerta por si necesita desplegarlos en el marco de la OTAN ante un ataque ruso a Ucrania. "De lo que se trata... es de tranquilizar a nuestros aliados de la OTAN", subrayó el portavoz del Pentágono, John Kirby. "Envía una señal muy clara a Putin de que nos tomamos en serio nuestras responsabilidades con la OTAN", agregó.

Por su parte, el secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, advirtió que Rusia pagaría un alto precio por una "nueva agresión" contra Ucrania. La Alianza Atlántica también declaró que está enviando aviones y barcos para reforzar su flanco este.

Misma tonalidad desde Londres: "Los líderes coincidieron en la importancia de la unidad internacional frente a la creciente hostilidad rusa", dijo la oficina del primer ministro Boris Johnson.

Desde Alemania, la ministra de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, insistió en que cualquier nueva agresión de Moscú tendría una "respuesta clara" de Europa y habló del apoyo económico de Berlín a Kiev.

Sin embargo, la voluntad de mostrarse unidos frente a Rusia contrasta con la realidad de los enfoques particulares de los países europeos. Ucrania desconfía en particular de la firmeza de Berlín, y criticó al nuevo gobierno alemán por negarse a enviar armas a Ucrania y cuestionar uno de los castigos económicos más duros que se están discutiendo: excluir a Moscú del sistema global de pagos SWIFT.  

"Preservar la unidad de todos los estados miembros de la UE"

El presidente ucraniano Volodimir Zelensky, dijo al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, que era "importante preservar la unidad de todos los estados miembros de la UE para proteger la soberanía y la integridad territorial" de Ucrania.

Prueba de desunión de los occidentales en la postura a adoptar: en Bruselas, el jefe de política exterior de la UE, Josep Borrell, afirmó que no había nada que sugiriera un ataque ruso "inmediato". "Es necesario permanecer tranquilo y hacer lo que sea necesario, pero evitando una crisis de nervios". La UE estima que la retirada de personal de embajadas extranjeras era prematuro.

Pero el Reino Unido y Australia siguieron los pasos de Estados Unidos y ordenaron a las familias de los diplomáticos que abandonaran Kiev, mientras que Francia pidió a sus ciudadanos que evitaran los viajes no esenciales a Ucrania.

"Desescalar"

En el frente diplomático, París anunció que funcionarios rusos y ucranianos se reunirán, junto con sus homólogos franceses y alemanes, en la capital francesa el miércoles para tratar de encontrar “un caminos para desescalar”.

Los países bálticos y Polonia son los que más recelo muestran de las intenciones de su vecino ruso, con quien comparten el pasado soviético, al tiempo que la UE depende del gas natural suministrado por Rusia en un 40% en pleno invierno boreal.

Rusia, que ha agolpado unos 100.000 hombres y material militar en la frontera con Ucrania, sigue exigiendo la garantía de que Kiev nunca podrá unirse a la OTAN, así como otras concesiones de Estados Unidos a cambio de rebajar la tensión.

Estados Unidos y la OTAN rechazaron las exigencias rusas, pidieron a Putin que redujera la tensión y le advirtieron que un ataque ruso a Ucrania desencadenaría sanciones económicas "duras", además de una presencia reforzada de la OTAN en Europa del Este.

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