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Los separatistas prorrusos de Donetsk afirmaron este 27 de mayo que tomaron la localidad de Limán, una ciudad clave del este de Ucrania, donde Rusia está ganando terreno tras más de tres meses de ofensiva.

En su cuenta de Telegram, el Estado Mayor de la milicia separatista prorrusa de Donetsk indicó que "tomó el control total" de Limán, con el apoyo de las unidades militares de la región separatista de Lugansk y de las fuerzas armadas de Moscú. Por el momento, Rusia no comentó la noticia.

Tras fracasar en su intento de tomar Kiev y Járkov, Moscú centra sus esfuerzos en conquistar completamente el Donbás, una cuenca minera que comprende las regiones de Donetsk y Lugansk.

Último obstáculo

Limán es un importante nudo ferroviario al noreste de Sláviansk, tomada brevemente por los separatistas prorrusos en 2014, y de Kramatorsk, la capital de la región de Donetsk, que está bajo control de Ucrania.

La conquista de Limán permitiría a las tropas rusas despejar el último obstáculo para avanzar hacia Sláviansk y Kramatorsk, en una maniobra para rodear Severodonetsk y Lisichansk, más hacia el este.

El ejército ruso también está bombardeando Severodonetsk, cuyo gobernador advirtió que podría sufrir el mismo destino que Mariúpol, un importante puerto del sureste devastado tras semanas de asedio.

"Los habitantes de Severodonetsk han olvidado lo que es un alto el fuego de media hora", escribió el gobernador Serguéi Gaidai en Telegram. "Los rusos bombardean constantemente las zonas residenciales", aseguró.

El jefe de la administración civil y militar de Severodonetsk, Alexander Striuk, dijo que todavía había entre 12.000 y 13.000 personas en la ciudad, que tenía 100.000 habitantes antes de la guerra.

Bombardeos en Járkov

Más al norte, en Járkov, las sirenas antiaéreas volvieron a activarse en la madrugada del viernes. Los misiles cayeron en un sector residencial del barrio Pavlové Polé, según un periodista de AFP.

Rusia había abandonado su ofensiva sobre esta ciudad para concentrar sus efectivos en el este y el sur de Ucrania y su población intentaba un difícil regreso a la normalidad, reanudando el servicio de metro.

Pero las fuerzas de Moscú todavía mantienen posiciones al este de Járkov, mientras los ucranianos cavan trincheras alrededor de la ciudad e instalan bloques de hormigón, sacos de arena y controles ante un eventual nuevo asalto.

El Kremlin, que según los analistas quiere consolidar sus avances en el sur y el este de Ucrania antes de cualquier solución negociada, rechazó el jueves un plan de paz de Italia. La propuesta preveía un alto el fuego y la retirada de tropas bajo supervisión de la ONU, la entrada de Ucrania en la Unión Europea pero no en la OTAN, y un estatuto de autonomía para el Donbás y Crimea bajo soberanía ucraniana.


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