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El 2015 dejó Hungría donde vivió seis años para encarar una nueva etapa en su carrera deportiva, que dio un giro cuando aceptó una oferta de trabajo en Bolivia por estar cerca de su familia.

Thiago Ribeiro es hoy una de las figuras que tiene Royal Pari en sus filas. Es uno de sus capitanes. A sus 35 años se ha convertido en un referente del cuadro inmobiliario, que el 2017 ascendió a la División Profesional e hizo historia, pues tras un año en la máxima categoría del fútbol boliviano disputó un torneo internacional (Copa Sudamericana).

Thiago contó a Diez, que luego de jugar en tres clubes diferentes en el fútbol húngaro, al que llegó en el 2009, conoció a un amigo boliviano, que radicaba en España, que le propuso jugar en un club de Potosí. No lo aceptó por su temor a la altura, pero en ese momento también surgió la posibilidad de hacerlo en Santa Cruz. La aceptó porque de esa forma iba estar más cerca de su familia, que vive en Brasil.

El volante brasileño fichó en Real América, que disputaba los torneos de la Primera A de la Asociación Cruceña de Fútbol.

“No me equivoqué. Desde el primer momento me enamoré de Santa Cruz. Las cosas se dieron. No estaba en mis planes quedarme por mucho tiempo, pero el buen trato que recibí del club y los amigos que hice profundizaron mi cariño por esta ciudad y el fútbol boliviano. Me gustaría quedarme a vivir”, confesó Ribeiro, que nació en Río de Janeiro y se formó en el club Vasco de Gama (1999-2001), pero en la categoría de futsal.

Su profesión lo llevó a Ribeiro a jugar en el inicio de su carrera en clubes cariocas poco conocidos internacionalmente. Lo hizo primero en Mesquita y después en Artesul; esto entre el 2002 y 2005.

El salto lo dio entre 2005 y 2009, cuando fichó por el club Juventus de Rio Branco, en el estado de Acre. En este equipo jugó hasta que le salió la propuesta de irse a Hungría.

En Real América demostró que su jerarquía estaba para retos más exigentes. Por eso Royal Pari puso sus ojos en él y lo fichó para reforzar el equipo que el 2017 disputó la Copa Simón Bolívar y aspirar al ascenso.

Le fue bien porque el equipo consiguió clasificar a primera división y un año más tarde jugar la Copa Sudamericano en 2019, un logro impensado quizás para el plantel y la misma dirigencia, que apuntaba a objetivos a mediano plazo.

En este 2020, Ribeiro se mantuvo en el plantel y ratificó por qué los entrenadores que tuvo Royal Pari le dieron el cintillo de capitán. Su regularidad en el juego le sirvió para mantener la titularidad y convertirse en un puntal en el medio campo.

“Me siento más cómodo como volante mixto, aunque en Royal Pari ya he jugado en varios puestos. Lo importante es que contamos con un buen plantel y con amigos como José Luis Chávez, con quien me llevo muy bien. Además, el equipo está a un punto del líder del Apertura y de las 14 fechas que faltan por disputar 11 jugaremos en Santa Cruz ”, sostuvo el brasileño, cuya esposa es de su nacionalidad y tiene tres hijas, de las cuales dos nacieron en Brasil y una en Hungría.

Ribeiro tiene contrato en Royal Pari por dos años más. Dice que está cómodo en el club, aunque lamenta que tras haber aceptado la propuesta de la dirigencia sobre el tratamiento de los salarios de marzo, abril y mayo, no pudo firmar el acuerdo porque observó cláusulas que le hicieron dar marcha atrás.

“Hay predisposición de ambas partes. El club siempre cumplió, por lo que espero que en las próximas horas haya un arreglo”, dijo.