Por María José Quiroga:
Grecia Shayel Bello Segovia (24) es una joven ingeniera electrónica y de sistemas boliviana, apasionada por la sostenibilidad. Con la premisa de ser creadora de cosas que le faciliten la vida a las personas, inventó Arakuaa, una máquina que hoy por hoy es noticia en el circuito de poco más de 2.000 Fab Lab que existen en el mundo.
Se trata de una innovadora máquina que convierte plástico reciclado en fibra textil. Este proyecto, creado para su tesis en España, busca dar una segunda vida al plástico.
Esta gran iniciativa está liderada por ella, pero es el resultado de un trabajo colaborativo en el que intervinieron muchas manos, desde las tareas más simples, hasta las más complicadas.
Arakuaa es como el hijo de esos 15 pares de manos que un día de Carnaval vieron nacer y celebraron gritando como locos. Todos esos días no durmieron y vivieron a base de pizza y gaseosas. Pero el esfuerzo valió la pena.
¿Qué es Arakuaa y cuál es su propósito?
Cuando Grecia estaba en España haciendo su tesis de postgrado, a fines de 2023, Bolivia estaba atravesando por los incendios forestales, y ahí se le prendió el foquito: esas comunidades indígenas afectadas, no solo habían perdido bosque, sino también acceso a su materia prima para tejer. Ahí sintió la necesidad de crear algo para esa comunidad, en Camiri, en lugar de hacer una máquina con un enfoque industrial.
Arakuaa significa habilidad de entender la vida. “Me gusta mucho la filosofía indígena porque maneja conceptos que son distintos para nosotros, como el tema de que como personas constantemente nos estamos transformando, y que la habilidad de entender la vida es el conocimiento, y este, precisamente, se transmite a través de los tejidos.
El concepto y la hipótesis de que todo funcionaría, ya estaba, y a la hora de preguntar ¿quién quiere venir a apoyar? Todos pusieron sus buenos oficios en el Fab Lab de la Unifranz, donde Grecia es docente, pero también una de las responsables de que tal espacio exista.
“Es nuestro hijo, esta máquina es la primera y jamás la vamos a vender, se va a quedar para siempre en el Fab Lab”, afirma con seguridad y confiesa que se invirtieron Bs 10.000.
Con Arakuaa, la ingeniera no solo ha encontrado una solución creativa para el reciclaje de plástico, sino que también ha logrado fusionar tecnología y arte, incorporando detalles de la cultura guaraní en la máquina. Su visión es que Arakuaa sea replicada en todo el mundo, promoviendo la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos, al mismo tiempo que prioriza el intercambio de conocimientos e inclusión.
El aporte colaborativo de un Fab LabBello cuenta que “a diferencia de otros espacios universitarios cerrados, Arakuaa se desarrolló dentro del Fab Lab de la Unifranz, que permanece abierto a todas las personas, sin importar su procedencia o su universidad.
Un Fab Lab es un espacio de innovación a pequeña escala, que permite a cualquier persona crear objetos físicos utilizando herramientas de fabricación digital.
“Este enfoque facilita el encuentro de talentos diversos, provenientes de distintas instituciones y disciplinas, para crear y colaborar, promoviendo así la innovación colectiva”, explica detallando las características de lo que es un verdadero Fab Lab.
Complementa explicando que “en Bolivia, existen pocos Fab Labs certificados, y sostenerlos económicamente representa un gran desafío. Estos espacios se mantienen no solo mediante talleres o servicios, sino también gracias a donaciones y fondos obtenidos a través de investigaciones y patentes".
A diferencia de otros laboratorios limitados a ciertas carreras o estudiantes, el Fab Lab donde nace Arakuaa apuesta por la inclusión, el acceso libre y el trabajo en conjunto entre voluntarios y estudiantes, generando un entorno de aprendizaje abierto y horizontal.
Algo de su historia personalGrecia estudió en un ambiente mayoritariamente masculino. Egresó junto a otra compañera, como las únicas mujeres de la clase en la que había cerca de cuatro decenas de varones. Ha creado algo mágico: Arakuaa es una innovadora máquina que convierte plástico reciclado en fibra textil. Este proyecto, creado para su tesis en España, busca dar una segunda vida al plástico.
La versión para su tesis era industrial, pero luego de sumergirse en la onda de los Fab Lab, cambió su concepto hacia algo más accesible, que pudieran aprovechar los artesanos, porque cree que sus conocimientos tienen que estar enfocados a hacer algo con un propósito.
“Desde chiquita he querido estudiar algo técnico para poder generar tecnología que ayude a la gente”, dice confesando que pese a ser hija de padres psicólogos, creció rodeada de tíos y otros familiares ingenieros electrónicos y mecánicos, por lo que vivir viendo cómo reparaban radios y otras cosas por el estilo, le llamaban la atención y se decía para sus adentros ¡qué difícil!, reto que le atraía más que muchas otras cosas en la vida.
Tecnología accesible y segura
La máquina Arakuaa trabaja con plástico reciclado PET, un material abundante, pero difícil de procesar, ya que tiende a fundirse de forma irregular y puede emitir gases tóxicos si no se controla bien la temperatura. Por ello, el equipo ha diseñado un sistema térmico seguro, que minimiza emisiones y mejora la calidad del material final.
El proceso comienza triturando las botellas hasta obtener partículas pequeñas, que luego se funden y centrifugan para generar fibras similares al algodón de azúcar. Según la velocidad y la mezcla de materiales, es posible obtener fibras de distintos colores y propiedades. Una de las combinaciones más prometedoras es la del PET con PLA, un plástico biodegradable usado en impresión 3D. Estas fibras pueden utilizarse como relleno para colchones o almohadas, o convertirse en hilos para tejidos.
Actualmente, el equipo experimenta con tecnologías como la luz infrarroja para mejorar la flexibilidad y resistencia de los hilos, en colaboración con expertos internacionales.
Para su creadora, Arakuaa no es solo un proyecto innovador tecnológico, sino también una transformación personal y una respuesta a su propósito vital: ayudar a la comunidad y compartir el conocimiento de manera abierta para todo el mundo. Su vínculo con las comunidades guaraníes le ha permitido comprender una cosmovisión en la que el “estar siendo” define la existencia: una transformación constante y profunda.
Expandirse hacia nuevos territorios
Actualmente, el proyecto se centra en las comunidades guaraníes y colabora con organizaciones como Amigarse, para expandirse hacia otras regiones. El objetivo es fortalecer el vínculo entre tecnología abierta y preservación cultural, ampliando el impacto social del proyecto.
El equipo continúa desarrollando fibras sin necesidad de termos estabilizantes, realizando pruebas con materiales alternativos como plástico hospitalario esterilizado y nuevas mezclas con PLA. Estas muestras se llevarán a comunidades cercanas de Camiri para que puedan probarlas y ofrecer retroalimentación directa.
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Cuando Grecia estaba en España haciendo su tesis de postgrado, a fines de 2023, Bolivia estaba atravesando por los incendios forestales, y ahí se le prendió el foquito: esas comunidades indígenas afectadas, no solo habían perdido bosque, sino también acceso a su materia prima para tejer. Ahí sintió la necesidad de crear algo para esa comunidad, en Camiri, en lugar de hacer una máquina con un enfoque industrial.
Bello cuenta que “a diferencia de otros espacios universitarios cerrados, Arakuaa se desarrolló dentro del Fab Lab de la Unifranz, que permanece abierto a todas las personas, sin importar su procedencia o su universidad.
Un Fab Lab es un espacio de innovación a pequeña escala, que permite a cualquier persona crear objetos físicos utilizando herramientas de fabricación digital.
“Este enfoque facilita el encuentro de talentos diversos, provenientes de distintas instituciones y disciplinas, para crear y colaborar, promoviendo así la innovación colectiva”, explica detallando las características de lo que es un verdadero Fab Lab.
Complementa explicando que “en Bolivia, existen pocos Fab Labs certificados, y sostenerlos económicamente representa un gran desafío. Estos espacios se mantienen no solo mediante talleres o servicios, sino también gracias a donaciones y fondos obtenidos a través de investigaciones y patentes".
A diferencia de otros laboratorios limitados a ciertas carreras o estudiantes, el Fab Lab donde nace Arakuaa apuesta por la inclusión, el acceso libre y el trabajo en conjunto entre voluntarios y estudiantes, generando un entorno de aprendizaje abierto y horizontal.
Algo de su historia personalGrecia estudió en un ambiente mayoritariamente masculino. Egresó junto a otra compañera, como las únicas mujeres de la clase en la que había cerca de cuatro decenas de varones. Ha creado algo mágico: Arakuaa es una innovadora máquina que convierte plástico reciclado en fibra textil. Este proyecto, creado para su tesis en España, busca dar una segunda vida al plástico.
La versión para su tesis era industrial, pero luego de sumergirse en la onda de los Fab Lab, cambió su concepto hacia algo más accesible, que pudieran aprovechar los artesanos, porque cree que sus conocimientos tienen que estar enfocados a hacer algo con un propósito.
“Desde chiquita he querido estudiar algo técnico para poder generar tecnología que ayude a la gente”, dice confesando que pese a ser hija de padres psicólogos, creció rodeada de tíos y otros familiares ingenieros electrónicos y mecánicos, por lo que vivir viendo cómo reparaban radios y otras cosas por el estilo, le llamaban la atención y se decía para sus adentros ¡qué difícil!, reto que le atraía más que muchas otras cosas en la vida.
Tecnología accesible y segura
La máquina Arakuaa trabaja con plástico reciclado PET, un material abundante, pero difícil de procesar, ya que tiende a fundirse de forma irregular y puede emitir gases tóxicos si no se controla bien la temperatura. Por ello, el equipo ha diseñado un sistema térmico seguro, que minimiza emisiones y mejora la calidad del material final.
El proceso comienza triturando las botellas hasta obtener partículas pequeñas, que luego se funden y centrifugan para generar fibras similares al algodón de azúcar. Según la velocidad y la mezcla de materiales, es posible obtener fibras de distintos colores y propiedades. Una de las combinaciones más prometedoras es la del PET con PLA, un plástico biodegradable usado en impresión 3D. Estas fibras pueden utilizarse como relleno para colchones o almohadas, o convertirse en hilos para tejidos.
Actualmente, el equipo experimenta con tecnologías como la luz infrarroja para mejorar la flexibilidad y resistencia de los hilos, en colaboración con expertos internacionales.
Para su creadora, Arakuaa no es solo un proyecto innovador tecnológico, sino también una transformación personal y una respuesta a su propósito vital: ayudar a la comunidad y compartir el conocimiento de manera abierta para todo el mundo. Su vínculo con las comunidades guaraníes le ha permitido comprender una cosmovisión en la que el “estar siendo” define la existencia: una transformación constante y profunda.
Expandirse hacia nuevos territorios
Actualmente, el proyecto se centra en las comunidades guaraníes y colabora con organizaciones como Amigarse, para expandirse hacia otras regiones. El objetivo es fortalecer el vínculo entre tecnología abierta y preservación cultural, ampliando el impacto social del proyecto.
El equipo continúa desarrollando fibras sin necesidad de termos estabilizantes, realizando pruebas con materiales alternativos como plástico hospitalario esterilizado y nuevas mezclas con PLA. Estas muestras se llevarán a comunidades cercanas de Camiri para que puedan probarlas y ofrecer retroalimentación directa.
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La máquina Arakuaa trabaja con plástico reciclado PET, un material abundante, pero difícil de procesar, ya que tiende a fundirse de forma irregular y puede emitir gases tóxicos si no se controla bien la temperatura. Por ello, el equipo ha diseñado un sistema térmico seguro, que minimiza emisiones y mejora la calidad del material final.
El proceso comienza triturando las botellas hasta obtener partículas pequeñas, que luego se funden y centrifugan para generar fibras similares al algodón de azúcar. Según la velocidad y la mezcla de materiales, es posible obtener fibras de distintos colores y propiedades. Una de las combinaciones más prometedoras es la del PET con PLA, un plástico biodegradable usado en impresión 3D. Estas fibras pueden utilizarse como relleno para colchones o almohadas, o convertirse en hilos para tejidos.
Actualmente, el equipo experimenta con tecnologías como la luz infrarroja para mejorar la flexibilidad y resistencia de los hilos, en colaboración con expertos internacionales.
Para su creadora, Arakuaa no es solo un proyecto innovador tecnológico, sino también una transformación personal y una respuesta a su propósito vital: ayudar a la comunidad y compartir el conocimiento de manera abierta para todo el mundo. Su vínculo con las comunidades guaraníes le ha permitido comprender una cosmovisión en la que el “estar siendo” define la existencia: una transformación constante y profunda.
Expandirse hacia nuevos territorios
Actualmente, el proyecto se centra en las comunidades guaraníes y colabora con organizaciones como Amigarse, para expandirse hacia otras regiones. El objetivo es fortalecer el vínculo entre tecnología abierta y preservación cultural, ampliando el impacto social del proyecto.
El equipo continúa desarrollando fibras sin necesidad de termos estabilizantes, realizando pruebas con materiales alternativos como plástico hospitalario esterilizado y nuevas mezclas con PLA. Estas muestras se llevarán a comunidades cercanas de Camiri para que puedan probarlas y ofrecer retroalimentación directa.
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Actualmente, el proyecto se centra en las comunidades guaraníes y colabora con organizaciones como Amigarse, para expandirse hacia otras regiones. El objetivo es fortalecer el vínculo entre tecnología abierta y preservación cultural, ampliando el impacto social del proyecto.
El equipo continúa desarrollando fibras sin necesidad de termos estabilizantes, realizando pruebas con materiales alternativos como plástico hospitalario esterilizado y nuevas mezclas con PLA. Estas muestras se llevarán a comunidades cercanas de Camiri para que puedan probarlas y ofrecer retroalimentación directa.