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Por: Eduardo Ruilowa


La temporada de verano pone en mayor evidencia los kilos de más que se acumularon durante las fiestas de fin de año, razón para que la gente trate de adelgazar rápido, a fin de lucir la mejor figura estival.

El ayuno intermitente es un estilo de vida que se ha vuelto tendencia en los últimos meses alrededor del mundo porque es un método para perder peso de forma veloz.
Consiste en privarse de ciertas comidas por varias horas prolongadas, para retomar la ingesta de alimentos en un ciclo muy corto. Existen distintas formas de realizar este ayuno, dependiendo del objetivo que se quiera lograr y del horario que se tenga disponible. 

Los más populares son los siguientes ayunos intermitentes: está el 16-4 (que consiste en ayunar 16 horas y luego alimentarse por 4 horas, pero solo en dos ocasiones); también hay el 20-4 (20 horas de ayuno y 4 de alimentación); y el 12-12 (ayunar 12 horas y comer durante 12 horas).

Los especialistas recomiendan que el tipo de alimento que se ingiera durante estas horas debe ser lo más saludable posible y variado, consumiendo frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, proteínas de origen vegetal y animal; y evitar el consumo de azúcares, alimentos procesados y todo tipo de grasas. 

Sin embargo, debe quedar muy claro que la ingesta de líquidos es indispensable a cualquier hora del día. Se puede beber agua, café, té o agua saborizada, pero siempre sin azúcar.

¿Es recomendable?
La experta en nutrición Claudia Vargas comentó que este tipo de dieta es recomendada por especialistas para pacientes que padecen enfermedades inflamatorias como artritis o personas que presentan resistencia a la insulina. A las personas que solo desean perder peso les sugiere optar por otras alternativas.
“Yo no lo recomiendo porque normalmente el paciente, al estar mucho tiempo privado de alimentos, tiende a descompensarse rápidamente, salvo que se realice el ayuno en horas cuando esté durmiendo, es decir, comer hasta las seis de la tarde y consumir alimentos nuevamente a las 6:00 por la media mañana del día siguiente”, indicó. 

Vargas aclaró que no es aconsejable realizar este tipo de ayuno por periodos prolongados porque las personas se acostumbran a que las cosas sean muy milagrosas y entonces no ponen mucho de su parte. “Esperan resultados a corto plazo y luego vienen los atracones y deseos, es entonces cuando todo lo que se había avanzado fácilmente se puede perder también con facilidad”, dijo.

Otro factor que Vargas considera importante tomar en cuenta en este tipo de modelo nutricional es el clima caluroso en el departamento de Santa Cruz, y principalmente en la época actual, ya que, según la especialista, no es el ideal para realizar este tipo de dietas, debido a que se pierden muchas vitaminas y minerales que pueden derivar en fatigas y mareos fuertes.

También desaconsejó el ayuno intermitente en personas que padezcan trastorno de la conducta, que sufran de estrés, que presenten migrañas. No debe ser usado por niños, ancianos ni mujeres embarazadas.
“En la etapa de gestación el requerimiento de nutrientes es mayor, entonces no se pueden restringir las necesidades. Y en el caso particular de los niños, como están en etapa de crecimiento, en consecuencia se pueden producir más adelante ciertos trastornos de la conducta alimentaria”, señaló Vargas.

Si una persona decide someterse a este tipo de dieta, la especialista aconsejó que sea por un periodo corto de tiempo y que luego vaya adaptando su vida normal a hábitos alimenticios más sanos y sugirió que siempre controle el proceso con su médico de cabecera o un nutricionista.

Asimismo, es necesario advertir que de por sí el ayuno puede producir ciertas molestias en la salud, como dolores de cabeza, mareos, irritabilidad y ansiedad, dificultad de concentración, trastornos del sueño, deshidratación e hipoglucemias.
Este modelo nutricional no significa un cambio en los hábitos alimenticios, sino una alternativa temporal para determinados fines.

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