Escucha esta nota aquí

Abrir el grifo con agua limpia, potable y segura parece algo cotidiano, pero no es posible para millones de personas que no tienen acceso a ella.

Aunque en algunas provincias cruceñas muchas familias aún se abastecen de agua directamente de manantiales, pozos y otros afluentes naturales, un 83% de la población del departamento de Santa Cruz dispone de instalaciones domiciliarias a través de sistemas de cañería de red, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La provincia Andrés Ibáñez es la que mejor cobertura tiene, con el 92,8%, y en la ciudad capital alcanza al 93,98%, lo que significa que casi 94 de cada 100 personas disponen de agua las 24 horas del día con solo abrir la pileta.

Ahora con la pandemia de coronavirus, garantizar el acceso a instalaciones domiciliarias, además de la calidad de este líquido elemental, se ha vuelto uno de los pilares a nivel global y esto cobra importancia en el Día Mundial del Agua, que se celebra el 22 de marzo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el agua contaminada puede transmitir enfermedades como la diarrea, el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. Se calcula que la contaminación del agua provoca más de 502.000 muertes por diarrea al año, en el mundo.

El Instituto de Investigación Agua y Salud señala que garantizar agua segura es primordial para la vida misma porque este líquido “es el principal componente del cuerpo humano, se distribuye por todo el organismo: tejidos, órganos y células”. “El contenido en agua de los distintos órganos depende de su tamaño, composición y función, variando desde un 85% del cerebro, un 83% de los riñones y la sangre; en torno al 75% del corazón, músculos y pulmones; el 68% del hígado y hasta el 22% de los huesos”, dice una guía del instituto.

Esta guía recomienda beber entre 2 y 2,5 litros de agua al día (de 6 a 8 vasos), en condiciones normales de actividad y temperatura. Se recomienda que el 80% líquido ingerido sea a través de la ingesta directa de agua y el 20% restante a través de alimentos con gran porcentaje de agua.

ANTE EL COVID-19

De acuerdo al Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de 2019, más de 3.000 millones de personas en el mundo no tienen acceso a redes de distribución de agua.

Es un problema que agencias internacionales alertan hace más de diez años y cuya magnitud está quedando expuesta por el brote de coronavirus.

Para la ONU, que casi un tercio de la población mundial no tenga acceso a servicios potables seguros no solo es un problema sanitario, sino que “puede alterar la seguridad alimentaria y energética hasta el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental”.

Y ante el número de contagios de Covid-19 que no deja de crecer a nivel global, el agua se ha vuelto uno de los pilares del plan humanitario de Naciones Unidas, según el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, Mark Lowcock, tal como lo refleja una publicación de la BBC.

“Como saben, lavarse las manos con jabón es fundamental en la lucha contra el Covid-19. Sin embargo, el 40% de la población mundial, o sea 3.000 millones de personas, no tiene en casa una instalación para lavarse las manos con agua y jabón”, dijo Lowcock.

Respecto a América Latina, el informe de Naciones Unidas señala que “muchas personas sin acceso a servicios se concentran en áreas periurbanas, principalmente en los cinturones de pobreza que surgen en la periferia de muchas de las ciudades de la región”.

Richard Connor, editor jefe general del reporte de la ONU, señala que si bien Latinoamérica tiene mejores condiciones que regiones como África o el sudeste de Asia, el problema de acceso a sanidad y agua segura está presente en diferentes niveles en toda la región.


Tags

Comentarios