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Bolivia ha recibido poco más de 14 millones de vacunas contra el covid-19 desde el 29 de enero de este año. De esta cantidad hay 1.008.000 unidosis para la misma cantidad de personas. El resto (13 millones), entre primeras y segundas dosis.

Si el universo nacional de personas vacunables mayores a 18 años es de 7.180.428 de personas y descontando las unidosis, es que, a priori, esa cantidad alcanzaría para vacunar al 100% de personas mayores de 18 años; sin embargo, hace unas semanas el Gobierno anunció que bajará en dos años la edad de vacunables a partir de la llegada de vacunas Pfizer en los próximos días (poco más de un millón de dosis). Existen en Bolivia 458.000 jóvenes de 16 y 17 años en el territorio nacional.

El lunes 11 de octubre, el presidente Luis Arce abrió la posibilidad de una tercera dosis a las personas más comprometidas con el objeto de reforzar su inmunidad aplicando una vez más la vacuna contra el covid-19. “Estamos haciendo las gestiones que en el país se aplique una tercera dosis de refuerzo a personas con enfermedad de base y a mayores de 60 años en el país. Esto implicará, dijo, una aplicación de más de 1.030.0000 nuevas terceras dosis a todas las personas potenciales que se han vacunado y tienen este problema potencial”, dijo el mandatario

El anuncio se dio casi al mismo tiempo que la Organización Mundial de la Salud propusiera aplicar un refuerzo a personas con un “sistema inmunológico grave o moderadamente comprometido”, dijo el presidente del Grupo Asesor Estratégico de Expertos de la OMS (SAGE), Alejandro Cravioto. 

El experto mexicano aclaró que esta recomendación se aplica a todas las vacunas que la OMS ha aprobado para su uso de emergencia contra el covid-19: Pfizer-BioNTech, Moderna, AstraZeneca, Johnson & Johnson, Sinopharm y Sinovac.

La luz verde a una tercera dosis se produce después de que en agosto la OMS pidiera no administrar dosis de refuerzo hasta finales de septiembre dada la desigualdad en la distribución de vacunas anticovid, un plazo que extendió hasta enero de 2022.

¿Cómo estamos en Bolivia?

El país supera los 500.000 contagios de covid-19 y unas 18.800 personas han perdido la vida por este virus. Y aunque se anuncia una cuarta ola, más de 6,98 millones de vacunas se administraron y 4,35 millones recibieron la primera dosis, no obstante 3,46 millones ya tienen el esquema completo de vacunación anticovid.

De acuerdo a datos del Servicio Departamental de Salud de Santa Cruz, el 49% de las personas vacunables en el departamento ya tiene aplicado las dos dosis contra el covid-19. Ayer en algunos centros se ha comenzado a aplicar la tercera dosis.

En Santa Cruz el segmento vacunable (mayor de 18 años) es de 2.126.338 personas.

El infectólogo Juan Saavedra advierte que, desde julio insiste con la aplicación de la tercera dosis. “Es necesaria debido a que la inmunización con todas las vacunas se ha demostrado que los niveles de anticuerpo bajan a niveles no protectores después del sexto mes, por lo tanto, es recomendable. Pero sobre todo a quienes han recibido dosis de baja inmunidad, es decir con las vacunas chinas”.

La Sinopharm tiene una eficacia relativamente baja, insiste Saavedra, de alrededor del 70%. Quienes han recibido esa vacuna, según el galeno, tienen anticuerpos que se agotan más rápido.

El infectólogo aconseja que se aplique la tercera dosis con Pfizer, no con AstraZeneca, porque considera que tiene algunos cuidados, “por ejemplo, las personas que tienen riesgos de desarrollar coágulos corren el riesgo que se active esa enfermedad, por eso no sería conveniente”, dice.

Respecto a la Janssen (unidosis), argumenta que se debe aplicar un refuerzo después de 6 a 8 meses.

Vacunas Sinopharm

Cravioto hizo una mención especial sobre las vacunas chinas desarrolladas por los laboratorios Sinovac y Sinopharm, ambas basadas en virus inactivos. “Todas las evidencias indican que se necesita una tercera dosis de estas vacunas o de sus homólogas”, indicó según AFP. 

El experto dijo que estas terceras dosis deberían primero administrarse a personas mayores de 60 años, grupo de edad que ha mostrado mayores problemas de respuesta al coronavirus tras vacunarse con Sinovac o Sinopharm. Agregó que la dosis de refuerzo puede ser de otra vacuna de otro tipo a la del esquema recibido en un primer momento, precisó el experto de la OMS.

Carlos Paz, especialista cruceño que reside en Brasil, dice que en el vecino país la aplicación de la tercera dosis se da con la Pfizer, porque los estudios realizados en los pacientes que habían sido inmunizados con 2 dosis de CoronaVac y después una 3ra dosis de refuerzo con Pfizer tuvieron aumento rápido de los anticuerpos neutralizantes. 

Según Paz aumentaría la efectividad de 51 % a 90% con la tercera dosis, disminuyendo las chances de contagio y diseminación del virus, sobre todo pensando en la variante delta u otras que puedan surgir. 

“La respuesta booster en vacunación hace referencia al aumento de la inmunidad con respecto al número de dosis administradas, esto es, de recuerdo o de refuerzo”, dice el médico, a tiempo de señalar que en Chile se han realizado estudios con la 3ra dosis de la CoronaVac aumentando su efectividad a 90%. Entre los participantes del estudio, 371.000 personas tomaron la dosis de refuerzo de Pfizer, mientras que 1,5 millones la tomaron de AstraZeneca y 140.000 de CoronaVac. 

La conclusión del estudio, señala Paz, es que las tres vacunas utilizadas como refuerzo son capaces de aumentar significativamente la efectividad frente a nuevos casos de covid-19 y frente a hospitalizaciones.

“Aquí en el Brasil la orientación es vacunar con la tercera dosis a las personas que se les aplicó hace más de 6 meses la segunda dosis y que sean mayores de 60 años sabiendo que los ancianos tienen la llamada senescencia (envejecimiento celular), inmunodeprimidos (personas que tienen defensas bajas, HIV, tratamiento con medicamentos inmunodepresores como el tratamiento del cáncer ETC), personal de salud, etc.”, agrega.

Ya aplican terceras dosis

A principios de agosto, Israel comenzó a vacunar a personas mayores de 60 años con una dosis de refuerzo de la vacuna producida por Pfizer/BioNTech para luego reducir gradualmente el límite de edad hasta llegar a los 12 años.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, según sus siglas en inglés) de Estados Unidos autorizó el uso de terceras dosis de la vacuna Pfizer para los mayores de 65 años, las personas con alto riesgo de padecer la enfermedad y las que se encuentran en entornos de alta exposición al virus.

Inicialmente, la inoculación con una tercera dosis se centra en los trabajadores de la salud, los residentes de hogares de ancianos y las personas mayores, que se encuentran entre los primeros grupos que han sido vacunados a fines de 2020 y principios de 2021.

En América Latina, Uruguay comenzó a aplicar en agosto una tercera dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer a quienes fueron inoculados con dos dosis de Coronavac, que tiene una efectividad inferior a los otros fármacos contra el coronavirus.

La misma política siguieron los gobiernos de República Dominicana y Chile, donde el presidente Sebastián Piñera anunció que se utilizarían los fármacos producidos por Pfizer o AstraZeneca como refuerzo.

En Bolivia se utilizarán las vacunas AstraZeneca y se alistan a nuevas negociaciones con farmacéuticas para aumentar la cantidad de dosis en caso de ser necesario, según funcionarios de Cancillería.


Llegó para quedarse

Los expertos consultados coinciden con el concepto que se maneja en la comunidad científica mundial. Este virus llegó para quedarse y mientras se descubran nuevas cepas, la humanidad deberá tomar los cuidados y las recomendaciones respectivas y aplicarse las vacunas que correspondan.

Luego del refuerzo, es decir la tercera dosis, habrá que considerar que su aplicación deberá ser anual, como la de la gripe o la influenza, por ejemplo.

El especialista Juan Saavedra sostiene que la tercera dosis se aplica para todas las vacunas y considera que las empresas farmacéuticas van a elaborar una vacuna de segunda generación que tenga mayor actividad sobre las variantes, sobre todo la delta, y que sea de aplicación de una sola vez al año.

Por su parte Paz recomienda a las personas que no se apliquen una dosis tan cerca de otra en el tiempo. Ejemplo, a una colega le aplicaron 2 dosis de Sputnik V y recientemente fue a Estados Unidos y se aplicó otras 2 de Pfizer o sea la tercera y la cuarta dosis con 21 días de diferencia. Colocar las dosis de refuerzo con poco tiempo de espera disminuye la inmunidad, sostiene. “Acortar el tiempo de las dosis de refuerzo como una tercera dosis puede disminuir la inmunogenicidad a largo plazo”, dice Paz.

Para lograr que la inmunidad sea robusta y duradera recomiendan hacerlo 6 meses después de aplicada la segunda dosis.


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