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La alimentación es la base de todo y por ende tiene influencias en varios aspectos, en los niños especialmente debemos cuidar el exceso de azúcares, ya que se asocian a hiperactividad, y esto puede generar mal humor e irritabilidad en el infante, advierte la nutricionista Natalia Ramos.

Según el portal laregión.cr, señala que los expertos en salud han observado que los niños malnutridos tienen más probabilidades de ver afectado su desarrollo físico, mental y sicosocial. Los primeros tres años de vida constituyen un periodo crítico para el desarrollo cognitivo, del lenguaje y de las destrezas sociales y emocionales de las personas. Lo que sucede con un niño durante esta etapa es determinante para su bienestar presente y futuro. 

Una alimentación desequilibrada puede traer como consecuencias un niño al que le cueste concentrarse, que se encuentre desganado, que vida cansado y sin energías, no es menor el tema de la alimentación porque condiciona el aprendizaje del mismo y su estado general de salud por su puesto, sostiene Ramos.

"A nuestros hijos que los amamos tanto que deberíamos alimentarlos de verdad, con comida real, no con la que sale en envases coloridos y con promociones, la mayoría de los alimentos más sanos no tienen envase ni etiquetas. En nuestro deber de padres nutrir a nuestros hijos", puntualiza la experta en nutrición.

No solo los azúcares en exceso son dañinos para la salud emocional y física de un niño, sino con alto contenido de conservantes y colorantes.

La conexión entre el estado de ánimo y la comida

Laos alimentos también pueden ser importantes para la salud mental. Los nutrientes, como el ácido fólico, la vitamina B6 4 y la colina 5 son necesarios para sintetizar ciertos químicos cerebrales, llamados neurotransmisores, que regulan en estado de ánimo y la memoria. Un desequilibrio de neurotransmisores a menudo se asocia con afecciones relacionadas con el estado de ánimo, como la ansiedad y la depresión, indica el portal digital antes mencionado.

Pero esa no es lo única forma en la que los alimentos pueden impactar en la salud emocional de un infante. Una dieta que carece de nutrientes esenciales también puede alterar la forma en que el cuerpo quema grasas, carbohidratos y calorías, lo que puede conducir a que tengan sobrepeso u obesidad . Mantenerse con sobrepeso puede aumentar las probabilidades que, en un futuro, un niño desarrolle enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2, y enfermedades cardiacas; además tiene un costo emocional, ya que los niños con sobrepeso tienen más probabilidades de experimentar bullying y depresión.