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La fruta es una de las mejores fuentes naturales de vitaminas, minerales y fibra, y no debe faltar en una dieta equilibrada. Pero a la hora de tomarla ¿es mejor comerla entera o en zumo? 

Lo bueno de tomarla entera

La página de salud WebMed menciona cuáles son los beneficios de consumirla de las dos formas. En principio, los nutricionistas aseguran que la fruta entera tiene más beneficios que su zumo. Y las razones son varias:

Obtienes más fibra. Esta se concentra en la pulpa de la fruta, pero también en la piel. Por ello, siempre que la piel sea comestible conviene tomar la pieza entera y sin pelar (como en el caso de la manzana, la uva o la pera). Eso sí, es mejor que la fruta sea ecológica porque, de lo contrario, la piel de la fruta es la parte que acumula más tóxicos procedentes de los pesticidas.

Tienes menos picos de glucosa. Y también es gracias a la fibra. Este nutriente hace que la fructosa de la fruta (un tipo de azúcar) se libere de forma paulatina al torrente sanguíneo, de forma que no tienes subidas rápidas de glucosa. La fruta entera evita la hiperglucemia.

Te sacias antes. Y eso es gracias a la masticación que requiere la fruta. Ten en cuenta que el proceso digestivo se inicia en la boca cuando masticas (no en el estómago). Desde el momento de la masticación se empiezan a enviar señales al cerebro para avisarle de que esa ingesta se debe finalizar cuando estés lleno. Si no hay masticación, las señales de saciedad tardarán más en generarse, con lo que comerás más porque tu cerebro no te dará la orden de parar. 

¿Y si la prefieres en zumo?

Obviamente la fruta en zumo no requiere masticación, por tanto nunca producirá la sensación de saciedad que genera la pieza entera. Tampoco tiene la misma cantidad de fibra, aunque si, por ejemplo, evitas colarla conservarás una buena parte.

Además, el problema del zumo es que pueden llegar a utilizarse hasta 3 piezas para elaborarlo. Y eso supone un extra de glucosa para el organismo de una sola vez. 

La solución es tomarla en forma de smoothie. Es decir, licuar la pieza fruta (una sola) entera con toda su pulpa, y mezclarla con lecha desnatada o yogur. Al mezclarla con un lácteo se ralentiza la subida de glucosa en sangre.

Por lo tanto, si te gusta más la fruta en zumo esta es una buena opción.