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“Pensé que no salía de esta. Gracias a todos por el apoyo en un momento difícil. Este viernes me darán de alta, tengo una nueva oportunidad en la vida. Lo que pasé no se lo deseo a nadie”, sostuvo Henry López López, el eterno utilero de San José, que trabaja en el club desde hace 30 años y que estuvo al borde de la muerte por el Covid-19.

“Recuerdo que me trajeron al hospital Corea, de Oruro, cuando ya no podía caminar y me faltaba el aire. Ya no aguantaba los síntomas fuertes que tenía. El martes me internaron y me sorprende que haya mejorado rápido”, sostuvo López, que necesitó la donación de una unidad de plasma para contrarrestar el virus.

“Apareció la ayuda hasta de gente que no conocía, por eso les agradezco a todos porque gracias a su respaldo estoy vivo. No quiero olvidarme de nadie, pero los hermanos Edson y Edward Zenteno, de Cochabamba, me colaboraron al igual que Julio César Baldivieso. Los jugadores del club también pusieron  su parte. Compañeros de trabajo y mi familia se portaron 100 puntos”, reconoció con un hablar pausado debido a los efectos del coronavirus.

El 'eterno' utilero recordó que en el club le deben ocho meses de sueldos, aunque le habían entregado a su esposa determinado monto para que se ayude con los gastos en un momento de apremiantes necesidades.