Escucha esta nota aquí

El termómetro supera ampliamente los 30 grados mientras el sol se muestra dominante en lo alto del cielo. La piscina se convierte en una forma de aplacar las altas temperaturas, "mejor si es con una bebida fría", comenta el vecino de un condominio que se refresca los pies en el agua.

Otros recurren al aire acondicionado para contener la sensación de calor que abruma nada más salir a la calle. Santa Cruz lleva una semana con una sensación térmica que bordea los 40 grados en su momento más elevado y la población busca las formas de mitigarlo.

La doctora salubrista Hellen Poggi, responsable del Programa de Enfermedades No Transmisibles del Servicio Departamental de Salud (Sedes), alerta sobre los resfríos que se producen a consecuencia de estos hábitos frecuentes para combatir el calor.

Poggi dice que no hay diferencias entre los resfriados que se producen en invierno con los de verano. Presentan los mismos síntomas y la misma facilidad de contagio. 

Eso sí, en invierno la causa principal de los resfríos virales apunta al frío, mientras que en verano debe buscarse en los sistemas de aire acondicionado, la sequedad ambiental que estos producen y el contraste de temperaturas que se produce al salir a la calle.

Tal como señala la doctora Poggi, el mal uso del aire acondicionado es, posiblemente, la principal causa de los resfríos veraniegos que "nos obligan a recurrir a los tés y las sopas para sanarnos", dice la especialista.

"El aire acondicionado seca las membranas mucosas, lo que facilita los virus del resfriado", apunta Poggi. Tanto los médicos como los consejos que emiten para el ahorro energético, proponen la temperatura promedio del aire entre los 23 y los 25 grado. Además, recomiendan que éste no se dirija hacia las personas de manera directa, sino que enfríe la sala de modo generalizado.

Por otro lado, se observa la cantidad de tiempo que una persona permanece en un ambiente con aire acondicionado. Hellen Poggi plantea que "se ventile bien en las horas de la mañana o disfrute del viento siempre y cuando no le incomode", un remedio que combate la sequedad del ambiente.

Cierto es, explica la salubrista, que hay factores generales que pueden proteger al cuerpo humano ante las amenazas de infecciones. El descanso adecuado y la buena alimentación forman parte de estos hábitos. 

Otros comportamientos son aceleradores "para la aparición de resfriados durante el verano, como el cansancio, el estrés, una alimentación deficitaria en vitaminas y minerales o la preexistencia de enfermedades crónicas, especialmente de las vías respiratorias.

Además del aire acondicionado, otras 9 ideas sencillas permiten prevenir el incómodo resfrío de verano.

Protegerse del sol. La vitamina D se produce bajo la influencia de la radiación UV, pero afecta demasiado el sistema inmunitario. Si bien es cierto que se recomiendan exposiciones de unos 20 a 40 minutos por día, los periodos más largos provocan estrés en el sistema inmune, lo que, debilitado por esto, permite que los patógenos se propaguen por el cuerpo de manera más fácil. 

Evitar la práctica deportiva en excesoCon el buen tiempo y, quizá, un poco más de tiempo libre, es posible practicar deportes al aire libre. Una salida en bicicleta, un circuito de esfuerzo físico o un paseo por el parque forman parte de las buenas prácticas deportivas. Poggi alerta que, si se exige al cuerpo demasiado, éste responde con un debilitamiento por el esfuerzo que facilita los contagios.

Consumir bebidas sin hielo o a temperatura ambiente. Sí, es cierto, el cuerpo pide algo frío para combatir el excesivo calor. Pero hay un alto riesgo en esta práctica puesto que el violento contraste entre la temperatura corporal y el agua o bebida fría "produciría una peligrosa alteración del ritmo cardiaco, derivado del shock de hidrocución y una contracción aguda de los vasos sanguíneos de parte del aparato digestivo", remarca un portal español dedicado a la salud.

Mantener el cuerpo seco y cambiar las prendas mojadas. Sobre todo los niños, pues juegan incansables y disfrutan de la oportunidad de estar al aire libre. Con el efecto de los sudores o la mojazón del agua, sus prendas también se mojan, lo que se convierte en una amenaza.

Otro de los hábitos que la doctora recomienda cambiar apunta a la costumbre de caminar descalzo, sobre todo para los niños muy pequeños y los adultos mayores, para sentir la sensación de frío en el cuerpo.

Compartir ambientes con cierto grado de humedad y evitar los que son muy secos. La utilización de un humidificador de hogar facilita que la humedad se mantenga por encima de 30%, según aconsejan los especialistas.

Alimentación equilibrada. Los ritmos de alimentación se deben mantener a lo largo del año con "una buena proporción de frutas y verduras", remarca Poggi. Las reuniones o los momentos de piscina tienden a buscar soluciones de comida rápida.

Hidratarse permanentemente con agua para mantener el cuerpo en una temperatura controlada. Las bebidas procesadas y los alcoholes pueden acelerar la deshidratación y, por ende, debilitar el cuerpo.

Por último, Poggi recuerda las tres medidas de bioseguridad que resguardan de un posible contagio de Covid-19: distancia social, uso de barbijo y lavado constante de las manos.