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“¡Quiero que se haga justicia!, el muchacho que violó a mi hija pasa por mi casa como si nada hubiese ocurrido”, expresó una joven madre, con impotencia, fuera del hospital donde su niña de cinco años era atendida luego de ser violada por un menor de 12 años el último día de Carnaval, en un barrio de la Villa Primero de Mayo.

El agresor, por ser menor de 14 años, no es imputable ante las leyes, pero, el procedimiento obliga a las autoridades a que él y su familia reciban terapia al tratarse de delitos sexuales.

El caso del menor inimputable que violó concitó la atención pública por la sensación de injusticia que expresó la madre, porque el agresor al solo tener 12 años no puede ser procesado.

Esta situación hizo que EL DEBER consulte a las autoridades ¿qué tan frecuentes son este tipo de casos? La referencia concreta a la que se accedió son los casos de menores de 14 años que cometieron delitos sexuales y que fueron derivados por orden judicial al Centro Especializado en Prevención y Atención Terapéutica (Cepat) de la Gobernación. El dato: desde 2017 han sido 49.

El detalle indica que en 2017 fueron 18; en la gestión siguiente, 15; el año pasado, también 15, con lo que el promedio de esos tres años da como resultado 16. A ellos se suma el primer caso registrado este año, en Carnaval, con lo que la cifra sube a 49.

¿Esa es la única acción que puede haber hacia el agresor? No.

Demanda por pago de daños

La familia de la víctima también puede presentar una demanda civil contra los padres del menor agresor para que éstos paguen; por ejemplo, los gastos médicos u otros que se deriven de su acción.

Los demandados incluso pueden ser instados a monetizar sus bienes patrimoniales, explicaron autoridades judiciales.

Más allá de la percepción que se tenga sobre si se hace justicia o no, las terapias para el agresor y su entorno y la demanda civil a sus padres para el pago de los gastos, son las únicas ‘fuentes’ que establece la ley para calmar en algo la sed de justicia expresada por la madre de la niña de cinco años que fue víctima de su vecino de 12.

¿Cómo procede el Cepat?

Rossy Guarachi, directora del Cepat, señala que si bien se da prioridad a la atención de víctimas de agresiones sexuales, también se atiende al agresor y a su familia.

Una jueza del menor señala que las cifras de casos representan solo los que llegan a juzgados, porque pueden haber otros que no son denunciados por la creencia errónea, de que cuando menores de 14 cometen un delito, no se puede hacer nada.

De la misma manera, el director de Políticas Sociales de la Gobernación, Duberty Soleto, explica que este tipo de casos siempre han existido, pero que no siempre se denuncian, porque las víctimas temen contar lo ocurrido ya que son amenazadas o agredidas.

Por esto, dijo, la Gobernación realiza orientaciones a escolares para distinguir las ‘caricias buenas’ y las ‘caricias malas’.

Además, se les enseñan las tres reglas de oro para denunciar los toques inapropiados que sufran o si son víctimas de abusos: saber decir No; contar lo que le sucede a una persona de confianza como maestra, familiar o amiga; y pedir auxilio cuando son acosados.

Terapia al agresor

Se hace en días y horarios que no coincidan con las sesiones de la víctima

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