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"Creíamos que solo nosotros, su familia, lo amábamos inmensamente, pero después de este último tiempo, y sobre todo los últimos días, nos dimos cuenta de que él fue amado por miles y miles de corazones, con tanto amor, como solo alguien como él se merecía. Querendón de su gente, de su tierra y capaz de entregar su vida defendiéndola a capa y espada", dice uno de los primeros párrafos de un extenso texto, publicado en el muro de Óscar Urenda por Silvia y Carmen Urenda, dos de sus seis hijos.

Todo este amor que recibimos, reflejan la fuente de inspiración que significaban para él su pueblo y la sociedad en general; el compromiso y vocación de servicio que tuvo siempre para ayudar a los demás, de manera desinteresada, planificada la mayoría de las veces, otras improvisadas y muchas de manera anónima.

"En medio de tanto dolor, la satisfacción y el orgullo de recibir un reconocimiento tan grande como es el amor y el cariño de todo un pueblo, ayudará a llenar este vacío que nos deja su ausencia", continúa la publicación, que luego enumera a los destinatarios de la gratitud familiar en medio del dolor.

Encabezan la lista los familiares y amigos, que los sostuvieron "con amor en esta larga espera, llena de incertidumbre y angustia".

El texto después se dirige a los amigos de Urenda, de las comparsas Bacanes y Tauras, a los del 'Club', del Círculo de Amigos, los Palanquetas, los 'Karaokeros', "por haber sido grandes amigos y compañeros de vida, y ahora guardianes de grandes vivencias y recuerdos inolvidables junto él".

La familia también menciona al gobernador Rubén Costas, al que destaca como su amigo y hermano, le agradece por haberle brindado el espacio preciso para desarrollar su pasión y para volcar su vocación de servicio, "pero sobre todo para demostrar la humildad y la inmensidad de su corazón a través del amor hacia su gente". 

Horas antes de ese mensaje, la primera autoridad del departamento también dedicó un video a 'Osquitar', como lo llamaba de cariño, y en el que se le quiebra la voz al principio. "No hay palabras suficientes, siento un vacío muy grande (...), se nos fue un hombre grande, un ícono en la salud del departamento, amigo sincero y leal. Cómo valoré tu compañía, tu palabra de aliento y tu silencio necesario (...). Estarás en cada acción, inspirándonos como siempre lo hacías. Gracias por ayudarnos a ser mejores, por tu fe, por dejarnos un recuerdo tan lindo, por tu trabajo brillante. Hasta siempre Osquitar". 

La familia de Urenda también se dirigió al personal del Servicio Departamental de Salud (Sedes) y la Gobernación, compañeros del día a día, por haberlo complementado con respeto y cariño en lo que tanto amaba hacer, siendo testigos de primera mano de sus sueños hechos realidad.

La gratitud llegó al partido de Urenda, los demócratas, a los dirigentes de distritos, con los que recorrió los rincones de Santa Cruz. Asimismo, el emotivo texto agradeció a Percy Fernández, Angélica Sosa y a todos quienes colaboraron incondicionalmente en los momentos tan tristes para la familia.

El personal de salud de todos los hospitales no quedó en el olvido, menos al estar en la primera línea en un tiempo difícil. "A los colegas que han crecido junto a él, baluarte de su mayor anhelo que era ver el sector salud reconocido y fortalecido".

Los medios de comunicación se beneficiaron con la gratitud de la familia, por haber sido testigos y proyectar, "con mucho respeto y fidelidad, su lucha incansable por mejorar el sector salud en bien de su gente".

Y la población en general de todos los puntos cardinales del país no quedó al margen. "Por haber hecho propios la angustia y el dolor que nos embargaba, primero por su enfermedad y ahora por su muerte. Por sus caricias al alma, a través de tantas palabras de aliento y muestras de cariño, admiración y respeto".

Para los hijos de Urenda, ojalá todos puedan ser un poco como él y aplicar en acciones, algo o mucho de lo que él hacía. "Estamos seguros que, de ser así,  tendríamos una mejor sociedad, sirviendo a nuestros semejantes sin esperar nada a cambio, siendo mejores seres humanos. Porque si hubo algo que nos demostró con el ejemplo, y que nos repitió cada vez que le decíamos que era muy arriesgado, que ya era tiempo de dejar de trabajar, es que 'el que no vive para servir, tampoco sirve para vivir'".

Lo que da un vestigio de consuelo a la familia es que Urenda murió en su ley, haciendo lo que más amaba, sin dolor y con la satisfacción de la labor cumplida. "Y como solía hacerlo, seguro hoy nos diría a todos 'tranquilos, todo va a estar bien'", frase usada de forma recurrente por varios de su clan, a modo de recordarlo.

Blooming, equipo de sus amores, también entró en la conmovedora lista, igual que todo Santa Cruz. Y un "¡gracias para siempre!", fue el broche de oro.