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Estaba a pocos días de volver a su hogar, tras un doloroso proceso de recuperación debido a las quemaduras sufridas por los incendios.

Misteriosamente, apareció muerta, después de muchos esfuerzos para reinsertarla en su hábitat, el parque Otuquis, a modo a reivindicación por tanta vida silvestre lastimada por el fuego.

La autopsia, realizada en la Uagrm el 5 de marzo de 2020, determinó la presencia de hematomas, compatibles con causa traumática. "Quiere decir que la muerte fue provocada por golpes y que se produjo una hemorragia aguda y la muerte por shock hipovolémico.  Esto confirma que no murió por causas naturales", dijo entonces Daniela Justiniano, activista de Alas Chiquitanas.

Después tuvo que repetirse el estudio, el 10 de abril, debido a que el primero se hizo sin requerimiento fiscal. Trajeron de La Paz al veterinario de Senda Verde. La conclusión fue similar a la primera, mencionó los hematomas y la hemorragia, pero fue más cauta, decía "causas no determinadas".

Valentina se convirtió en emblema de una historia triste que no encuentra final. Hace más de un año que sus restos  permanecen en el Zoológico Municipal, debido a una orden de la fiscal Leticia Campos Montenegro, que en ese momento sugirió mantener el cuerpo en custodia.

Mario Zambrana, dependiente del Zoológico, confirmó que recibió una orden desde la Fiscalía, que estipula que el cuerpo debe mantenerse congelado.

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"Hace mucho que debieron liberar el cuerpo, esto es el tema de la Fiscalía, ya de oficio", dijeron desde la organización Ser Fauna.

 "El proceso de Valentina ya está cerrado. El caso de Valentina está con rechazo del fiscal Adan Arteaga porque no hemos encontrado al autor, no hay a quién imputar", explicó Fabrizio Ortiz, abogado de la Gobernación.

Para los ambientalistas, lo más doloroso de la muerte de la osa es que se unieron en todas partes por su recuperación, importando desde Estados Unidos la taurina para alimentarla.

"La han cuidado hasta lo último, con gente del exterior encima siguiendo la evolución. Me parte el alma, es revivir de nuevo todo. Lloramos como niños cuando pasó todo, Valentina estaba a pocos días de volver a su hogar. Pero la muerte de la osa nos abrió los ojos a muchos, sirvió para guiarnos. La historia no acabó como esperábamos, pero necesitamos un cierre, por ella y por todos; no merece seguir congelada como un objeto", dice Justiniano.

El 6 de marzo se solicitó a uno de los abogados del Ministerio de Medio Ambiente que haga las gestiones necesarias para resolver el destino de Valentina y la persona contactada se comprometió a verlo en una semana; sin embargo, no hay respuestas concretas aún. "Hace meses que nos tienen a vueltas", dijo otros de los insistentes ambientalistas que prefirió no ser nombrado.

Pedido de ley

Desde Ser Fauna piden trabajar en un proyecto de ley de protección de los animales silvestres, contra el maltrato. "La Ley 700 excluyó a los animales silvestres y Valentina puede ser nuestra bandera. Solo está la Ley de Vida Silvestre que toca tráfico, tenencia y venta, pero no habla específicamente de maltrato", cuestionaron.

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