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Ante la "cacería política" que ellos mismos denuncian, el Comité pro Santa Cruz se convirtió en un lugar de resguardo para jóvenes miembros de la Resistencia Juvenil Cochala (RJC), quienes se declaran perseguidos por procesos armados desde el ala política y radical del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Indican que no se moverán de las instalaciones cívicas hasta que no hayan las respectivas garantías constitucionales y pare la "persecución" contra quienes se manifestaron en contra del fraude electoral de las fallidas elecciones de 2019.

Milena Soto, líder femenina de la RJC, manifestó a EL DEBER que son nueve personas las que se hallan refugiadas desde el domingo en las instalaciones del ente cívico y en las próximas horas se espera la llegada de más activistas que tienen relación con estos grupos ciudadanos, algunos de Oruro y otros de Chuquisaca.

Los miembros de la RJC también expusieron que uno de sus compañeros guarda detención preventiva desde hace tres meses en la cárcel de Okinawa, por lo que demandan que sea liberado al no haber pruebas contundentes, como sí se dio con la muerte de dos miembros de este grupo juvenil del interior, en enfrentamientos con presuntos seguidores del MAS.

Las declaraciones fueron vertidas mientras se desarrollaba la reunión del Movimiento Cívico Nacional, que concluyó la tarde de este martes y la ven como un paso de esperanza para cesar con las amenazas que dicen recibir por haber estado en las calles, denunciando el fraude electoral entre octubre y noviembre de 2019.

"Esperamos que el Gobierno escuche el clamor del pueblo, si algo está sucediendo es que se está persiguiendo injustamente a quienes participaron del paro. Nos llaman golpistas y no hubo golpe de Estado, hubo fraude electoral", manifestó la líder femenina.

Las nueves personas refugiadas, dos mujeres y siete varones, adujeron estar en el Comité porque temen por sus vidas, por la seguridad de sus familias y porque hay amenazas de ser encarcelados por "procesos armados" y que no juzgan con la misma vara a los enjuiciados.

"Tenemos familiares que están preocupados por nosotros, hijos que hemos tenido que abandonar y ahora estamos aquí", lamentó otro de los jóvenes.

Yassir Molina, líder de la RJC, fue liberado la noche del lunes en una audiencia que se realizó en Sucre, donde no se hallaron indicios ni sustentos para que sea encarcelado por una serie de acusaciones que pesan en su contra desde la Fiscalía.


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