Periodistas: Hugo Acuña y Carolina Galarza
Este domingo, el bloqueo en el municipio de San Julián cumple 18 días sin avances en las negociaciones ni acercamientos con el sector radical que mantiene cerrada la carretera. Aunque autoridades departamentales y nacionales lograron dialogar con dos de los tres sectores movilizados, la Federación de Interculturales del Norte continúa firme en su demanda de renuncia del presidente Rodrigo Paz.
El pasado 26 de mayo, dos de los tres sectores que participaban de la medida de presión alcanzaron un acuerdo con el Gobierno y decidieron levantar los bloqueos. Se trata de los mototaxistas y los integrantes del Comité pro Caminos. El diálogo fue encabezado por el viceministro de Tierras, Hormando Vaca Díez. Tras el acuerdo, ambos sectores se apartaron de la movilización, mientras que el sector intercultural afín al expresidente Evo Morales rechazó participar en las negociaciones y mantiene activa la protesta.
Para este domingo, 31 de mayo, también estaba prevista una reunión de diálogo en el municipio de Cuatro Cañadas; sin embargo, el encuentro fue suspendido debido a la ausencia tanto de las autoridades nacionales como de la Federación de Interculturales del Norte. Solo asistieron representantes locales y delegados de distintas federaciones, entre ellas la Federación de Berlín, quienes llegaron para presentar sus pliegos petitorios.
Bloqueo afecta al turismo y economía
La medida de presión mantiene interrumpida una de las principales rutas de Santa Cruz. Actualmente, existen dos puntos de bloqueo en San Julián y otro en la comunidad La Asunta, situación que obliga a los viajeros a realizar trasbordos para continuar sus trayectos.
Las personas, con bolsos y maletas en mano, tienen que caminar hasta pasar el tramo bloqueo y conseguir una moto, trufi o algún medio de transporte que los lleve hasta su destino.
Además, se registran extensas filas de vehículos de transporte pesado y particulares, mientras la circulación permanece restringida, afectando el abastecimiento de alimentos, insumos y combustible.
Hacia el lado de la capital cruceña, se observan cerca de cuatro kilómetros de camiones varados; mientras que, en dirección a la Chiquitanía y al departamento del Beni, cientos de vehículos permanecen detenidos a la espera de una solución al conflicto, que ya genera importantes pérdidas económicas.