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Se nos fue Lucho Catalá. Cuántas tertulias pasadas, cuánta amistad y sapiencia acrisoladas en muchos años, cuántos caminos recorridos en estos senderos de la vida, que hoy se truncan por el virus que está asolando al mundo.

Una lucha denodada de él y de su familia no pudieron vencer a la enfermedad. “Ni él ni nosotros pensamos en este cruel desenlace, peleó hasta lo último”, dijo este domingo 23 de agosto su esposa, mientras oraba ante un altar en su casa de la Máquina Vieja, ya que no podía velarlo como ella quería.

Lucho Catalá, un hombre de gran carisma y sin dobleces. Un ser que supo granjearse la amistad de quienes lo conocieron, siempre dispuesto a colaborar y dar su ayuda al que lo necesite, especialmente en la corrección de páginas o cualquier otro texto que se le presentara. Hizo un apostolado de su profesión.

Trabajó casi 29 años en EL DEBER, luego de haber prestado también sus conocimientos en El Mundo, por alrededor de 10 años.

Un carnavalero de corazón

Luchito Catalá, un hombre siempre jovial, aparte de ser responsable con su trabajo de corrector, tenía una particularidad, su gran apego con el Carnaval. Todos los años, semanas ante de que comience la Fiesta Grande, empezaba a animar a la gente del periódico para conformar la que a la postre sería conocida como la comparsa Don Juanes.

Organizaba precarnavaleras y también el junte del primer día en la Ballivián, donde compartía su alegría a raudales con los colegas y con todos los que se aparecían por ahí.

Tras conocerse su fallecimiento, un gran número de personas, especialmente del gremio periodístico, expresaban a través de las redes sociales su dolor y agradecimiento por todo lo que él les enseñó y por su gran don de gente.

Luchito, ya no estás entre nosotros, pero siempre te recordaremos.

Expresamos los sentidos pésames para su esposa Betzabé Roca, para sus hijas Maricel y Nuria y toda su familia

Los restos mortales de Luis Rómulo Catalá Ábrego serán llevados este lunes 24 de agosto a las 10:00, desde el salón Prever (ex Monte Olivo), en el segundo anillo, al frente del Parque Urbano Central, hasta el cementerio Las Misiones de la carretera al norte. Paz en tu tumba. (EGJ)

CORONAVIRUS
Por Luis Catalá Ábrego 

Jinete a todo galope 
Anuncias muerte y dolor
Te llevas a jóvenes y viejos
Sin importarte ni pena ni edad

Llegas y te quedas
Tu espada hiere
Asesino insaciable
Matas y no te vas

De este siglo eres la peste
Corona te llaman
No de laureles ni rosas
De espinas, eso sí

No permites las despedidas
Ni los velorios tampoco
Arribas silenciosamente 
Pero con fuerza arremetes 

Estás en el aire
En las calles estás 
También en las casas
¿Dónde no estás?

No hay medicina que valga
Médicos y enfermeras
No aguantan y sucumben
Y tu maldad no se acaba

Miles a la tumba acarreas 
Y por tu culpa 
El orbe sin habitantes
Quedándose está 

A su fin deseado 
La cuarentena no llega
El virus irse no quiere
Y multitudes arrastra

Nos vemos y no nos tocamos
Pues el peligro acecha
Con barbijos andamos
De otro planeta parecemos 

De la China dicen que vienes
Y tan lejos has llegado
Que desaparezcas, es el deseo
Del globo terráqueo entero 

La gente enclaustrada está 
Del terror zafarse no puede
No te olvides, la esperanza no muere
Y esto, seguro, algún día pasará 

¡Quédate en casa!
Ha sido la frase más leída
Y la más escuchada
En toda la Tierra

¡Quédate en casa!
Por lo que más quieras
Te lo digo yo, que no soy poeta
¡No salgas, quédate en casa!

Abrazos, con señas 

Santa Cruz de la Sierra, junio de 2020